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25 de mayo de 2010

Anuncio a la comunidad / reflexión mundana


Les informo que ya hemos hecho la compra de la Netbook de Ronald. Se trata de una Acer bastante bonita y útil y fantástica. Una persona muy amablemente la llevará consigo en su próximo viaje a Santiago. Sólo hace falta arreglar unos cuantos asuntos de logística, porque Ronald vive en Tocopilla.

Juntamos $4,000 pesos exactos, increíblemente. Aquí la factura de la compra:


Para que todo esto tenga un aire muy "Se vale soñar", en cuanto la computadorzuela esté en manos de nuestro amigo, nos enviará una fotografía con ella para que todos seamos muy felices y cantemos de la mano.

***

En un día cumplo veinticuatro años. Esta vez probablemente no festeje, lo hice el año pasado y resultó muy bien, así que no siento más el deseo de tener una fiesta rompebolas. Como casi todas las personas sensatas, mi cumpleaños no me provoca ilusión alguna, y no por amargosa sino porque en mi otra vida fui Atila el Huno y me quedé seca de sentimientos.

Empezaré a sentir la "crisis de edad" cuando cumpla un cuarto de siglo y entonces pueda correr por ahí con unos
stilettos decadentes y decir: "oh, soy tan vieja, oh" y luego me beba ocho martinis para compensar.

Sé que estoy entrando a la pasmosa etapa del "adulto contemporáneo" porque quiero:

1) Aprender a cocinar con elementos muy sofisticados como: albahaca y eneldo.

2) Tomar un curso de vino. Mis escasos pero concisos conocimientos en materia de vino son atesorados como si se trataran de preciosos rubíes que, además, te ponen borracho.

3) Descubrir más lugares de comida internacional a precios no exorbitantes. Esta frase suena a una frase que leo constantemente en blogs que me parecen horribles y pretenciosos pero: disfruto mucho ir a comer a lugares nuevos, árabe, peruano, colombiano, japonés, venezolano, italiano, español, etcétera. Tugurios escondidos donde comes gastronomía con... albahaca y eneldo en mesitas con manteles de cuadros y musiquita pretenciosa a volumen moderado.

Eso es todo. Básicamente: comer y beber con más finura.

Estoy convirtiéndome en una asquerosa persona de veintitantos con tanta rapidez que empiezo a escribir de un modo aburrido.


BABOSOS (nomás para compensar)


19 de septiembre de 2009

Un poco de hostilidad no le hace daño a nadie

Por estos días había querido escribir sobre mi primer año en El Chamuco*, donde he aprendido tanto y he conocido a gente estupenda. Sin embargo, todo es complicado y difícil y hermoso y triste y extraordinario y desgarrador, como un romance tormentoso que no quiere terminar pero al mismo tiempo se desviste a la luz de las velas y se bate en una lucha a cuerpos sin principio ni final.

* ¿Notan que ya estoy actualizando el sitio de El Chamuco?

Mi único consuelo es que, como la heroína de Devil wears Prada, ya cumplí un año en un trabajo de bien. Ahora puedo hacer cualquier cosa: mi misión en el mundo está completada.


Mis vecinos son unos hijos de puta. ¿Recuerdan cuando pensaba que eran unas basuras? Estaba equivocada: verdaderamente son unos hijos de puta. Todos. Cada departamento, cada piso, cada porción de metro cuadrado: todos. Cuando me vaya de ahí, el diablo en mi hombro espera que haya un temblor, y el edificio se caiga con todos ahí adentro.

-Por supuesto, mi estúpido ángel al hombro se persigna dieciocho veces ante esta perspectiva, y luego me obliga a dar una limosna para restablecer mi karma artificialmente-

Sus groserías y ataques directos han llegado a un nivel que me obligó a pronunciar, de pie frente al cubo en común: "Todos ustedes están muertos para mí. ¡Muertos!".


En otras noticias

Celebré el 15 de septiembre en Tepoztlán. A la mera hora ya no iba a ir, pero por fortuna fui convencida de último momento y me la pasé fenomenal.

Conocí a mi tocaya de Oakland. También el suizo más estúpidamente gracioso del mundo. De todos los extranjeros que he conocido, que no han sido pocos (pero tampoco muchos) (pero tampoco menos que muchos) (pero tampoco mucho más que pocos), éste se lleva la corona y el cetro al "Extranjero más estúpidamente gracioso del mundo", como establecí dos frases arriba. Supongo que gran parte de su dominio del español, su estadía en ciudades latinoamericanas, y sus altos consumos de chocolate suizo lo hacen virtualmente hábil para imitar y hasta mejorar el humor chilango más fino: de la burla al sarcasmo al humor blanco al humor negro al sarcasmo de nuevo y a la declamación de un poema en francés.

Lo que es curioso: hace dos semanas conocí a otro suizo. Este suizo era un nerdazo, con calcetines blancos y camisa Polo, tenía un doctorado en física cuántica, e intentaba bailar una cumbia sin éxito. Me cayó muy bien, pero este otro suizo le gana al primer suizo. Aunque este primer suizo no es el primer suizo, pues el año pasado conocí a otro suizo que te obligaba a mirarlo a los ojos mientras le decías "salud", y también era fenomenal. Creo que Suiza es un país con muchos suizos, qué curioso.

Esto me recuerda a mi historieta "Soy Polaco". Pueden verla en bajísima resolución (y cuando digo "bajísima resolución", en realidad quiero decir: les tomé fotos con una cámara digital) a continuación:

Soy Polaco Parte 1

Soy Polaco Parte 2

Soy Polaco Parte 3

Soy Polaco Parte 4

Soy Polaco Parte 5 (GRAN FINAL)


Ah, sí. En mi mini-viaje a Tepoztlán me mojé bajo la lluvia, me bañé con agua fría y luego me bebí unas Tepoznieves. Como resultado, estoy enferma de la garganta. A pesar de todo, fue increíble y me la pasé fenomenal. Creo que eso ya lo había dicho. La repetición es enfática.


Un ángulo estratégico del Tepozteco, a media mañana. Nótese cómo la bruma descendía.




Y esto es lo que vería usted si viviera en esa casa, frente al Tepozteco. Pero como no: JA-JA. Idiota.


El suizo recitando un poema. Lo olvidó al segundo verso.



Acá fuimos a desayunar al tianguis, aunque ya no encontramos birria. Comimos barbacoa con salsas exóticas de piña, mango, tamarindo y cacahuate. En primer plano, el suizo patea-traseros. En segundo, mi amigazo Jordy y mi amigazo Luis Urquieta -su servilleta dentro del sándwich- y Lillian sonriente.


En el camino de regreso, a Vincent le tocó ser el jamón de un sándwich de Lilianes. Cul.



¿Qué hicieron el 15? No, esperen. La verdad no me importa.

Un poco de hostilidad no me hace daño.





2 de junio de 2009

Pues me animé



Una vez, como a los 8 años, mis papás me organizaron una fiestita de cumpleaños: consistía en invitar a todos los de mi primaria (éramos como 45 en total, en TODOS los grupos) a comer a mi casa. El evento se llevó a cabo, y comimos algún pastel de carne y sopa y sandwichitos en triangulitos y gelatina verde. Algo que no olvido, sin embargo, es que en algún momento -a falta de payasos, imitadores, cantantes o de perdis un estéreo a la mano- mi papá sacó unos libros de arte y se puso a hablarnos del expresionismo, del cubismo, del realismo, de la oreja de Van Gogh, de la desnudez en la pintura, del papel de la religión en la Edad Media, etcétera.

Me gusta la anécdota porque es muy ñoña y muy inusual: un montón de escuincles -que no sabrían ni siquiera definir lo que es el arte- escuchando a un señor atentamente, con un interés que no era fingido sino auténtico, extraño, increíble.

A los quince años también me hicieron una cena, en una edad en la que yo me sentía llanamente absurda. También comimos pastel de carne y gelatina verde, bailamos en la sala de mi casa, nos sacamos fotos y todos se fueron a dormir. Yo seguí sintiéndome absurda por unos cuatro años más.

Después de eso no volví a tener fiestas de cumpleaños. Apatía o vergüenza social o la incertidumbre anticipada de pensar que nadie llegará a tu fiesta o la pereza de organizarlo todo, en fin: no se me había dado la gana celebrar una fiesta de cumpleaños. Además, como dije alguna vez aquí, la idea de CELEBRARME a mí misma me parece algo ególatra y protagónica. Por supuesto, es una idea hippiosona, un comentario ególatra en sí (como ayer que me saqué comentarios marxistas idiotas durante la final del fútbol, preguntándome por el valor pragmático del balompié y el hecho de que funciona como el verdadero opio de la sociedad y demás mamarrancias
new age para ocultar el hecho de que no le entiendo una naranjada).

En fin: este año me dije ¿POR QUÉ NO? (oquei: me lo pregunté). Ya tengo 23 años, bah: no tengo que pedirles a mis papás su casa, ni correr a todos porque mis papás duermen, o mi hermana ronca, o mi tía Rosita Corcuera viene a desayunar a las 7 a eme.

Días antes, mandé invitaciones por Facebook enajenadamente. ¿De qué se trataría? Pues lo clásico: varios tipines bebiendo con música de fondo. No se necesita mucha planeación para eso, ¿verdad?

Ajá. El jueves en la noche, ya acostada en mi cama a punto de dormirme, un pensamiento atroz me asaltó:

"¡Imbécil! ¡No van a caber en el huevito que tienes por departamento!"

Entonces me levanté. Di varias vueltas por el perímetro total y, al comprobar que sólo podía dar dos vueltas sobre mi propio eje, declaré oficialmente la alerta roja.

Aún el viernes y parte del sábado hice mis quehaceres evitando a toda costa el pensamiento terrible, la vocecilla sardónica que me decía al oído: "¡Ja-Ja! ¡Tu fiesta, la primera que organizas en tu vida adulta, será un fiasco! ¡No van a caber! ¡Tus vecinos marcarán al 060! ¡La gente huirá! ¡Serás la vergüenza de tu generación! ¡Alguien rodará por las escaleras! ¡SUICIDIO SOCIAL!"

En la tarde del sábado, la inefable Aline Salazar llegó a mi casa con comida yucateca y me dijo:

"Basura: no van a caber en tu casa".

Yo lloré un poco y le dije: "Patrañas".

Y en eso me dijo:

"Basura: te presto mi casa. Llamemos a todos en este momento y cambiemos la locación".

Yo le dije: "Patrañas".

Ella me dijo:

"Basura: eres una basura".

Entonces entendí.

De inmediato llamamos a todos cuantos pudimos y les explicamos que por CAUSAS DE FUERZA MAYOR se cambiaba la locación de la fiesta.

En fin: no tengo que decirles, muchachos.















ÉXITO TOTAL.

Uhh, qué buena fiesta. Uuh, nos estupidizamos. Selección musical de diez. Vergüenzas. Ligues. Miradas. Tropezones. Tocino con salsa de ostión calentado en el microondas. Caguamas por montones. Los calimochos del honor. Personas pachecas. Personas borrachas. Personas felices.

La crónica de una fiesta sería muy vulgar, por eso nomás algunas fotos de rigor, para el quemón oficial:






















Chavos, ya es muy tarde y me da un poquitín de miedo empezar a poner los links de todos los blogueros que fueron (uno que es ñoño, total): propongo que todos los asistentes dejen constancia en los comentarios. Y que finalicen con la bonita imagen del puño en alto.

¡Rock!


26 de mayo de 2009

Hoy fue mi cumpleaños


Pero no se apuren por felicitarme, porque seguro ya lo hicieron.

¡Gracias... totales! (con voz de Gustavo Cerati).

En resumen: fue un cumpleaños totalmente irregular, porque recibí como el 800% de felicitaciones que usualmente recibo (mi mamá, mi papá, mis hermanos y mis 4 amigos imaginarios).

Las redes sociales nunca me desearon tanto que siguiera envejeciendo y acercándome a la muerte. Ustedes merecen todo lo que le pidan a su dios predilecto, muchachos.

Los regalos que recibí significaron MUCHO para mí, en muchos niveles. Nunca me había sentido tan conmovida. Creo que no lo merezco. Procedo a la autoflagelación emocional.

Ya, en serio: MUCHAS GRACIAS. Me hicieron sentir bien, y retrasaron un poco mis planes de autodestrucción.

¡Y miren! He aquí un regalo que seguro más de 4.8 personas envidiarán:

¡Aaaah!

¡Oooooh!

Dice:

"Para Lilián. ¡Un abrazo de su abuelito adoptivo! (y un beso)" con una flecha que dice "casto, si insistes". Firma: RIUS.

Sólo me queda decir algo:


JA-JA


11 de mayo de 2009

Si mi capacidad de convocatoria fuera así de exitosa todos los días...


Hallábame ayer, cercana la madrugada, tuiteando con entusiasmo y devoción, como es mi costumbre. De pronto, noté algo que ya había notado pero que esa noche, no sé por qué razón, me pareció más antipático que de costumbre.




Entre los "trending topics" de Twitter (o sea: el tema del que todo mundo está hablando en ese determinado momento) estaba el chingadísimo "goodnight". Pensé entonces que todos los gringos eran unos idiotas que sentían deseos imperativos por estar deseándole buenas noches a todos sus seguidores, como si alguien diera una naranjada por ellos (ver "no entiendo una naranjada" en lugar de "no entiendo un carajo"). Odié la imagen mental de un montón de gringos de cabello rubio grasoso, barros en la cara, con playeras del tío Sam y una hamburguesa en una mano (que es el estereotipo gringo, tan justo y adecuado como el estereotipo del mexicano/argentino/gallego/chino/vietnamita/sierraleonés) escribiendo "goodnight" nomás porque todo mundo lo está haciendo.

He ahí el meollo: que los
trending topics son hablar de lo que todo el puto mundo está hablando. Por citar al tuitero D1eg0: "Twitter es What are you doing, no debería ser What's every fucking moron doing".

Así que, en un arrebato de espíritu revolucionario y estulticia adolescente, decidí crear un TRENDING TOPIC tan imbécil y estúpido que toda la tuitósfera lo recordaría por siempre jamás. Por supuesto, surgió en el ardor del momento y sin ninguna planeación whatsoever, así que el resultado:


Mi convocatoria tuvo un recibimiento más que cálido, y de pronto, a pesar de ser una hora en la que todo mundo tuiteaba lo insomne que se encontraba o lo mucho que extrañaba, de forma críptica por supuesto, al sujeto/sujeta que le rompió el corazón, el #chingasatumadre (que es como uno debe "resaltar" el tema: sí, con un signito de número) (no me miren a mí, yo no inventé tal arbitrariedad) se reprodujo como larva cibernética.



Razones para su popularidad:

1. Nos gusta la palabra "chingar". Es muy mexicana. Es el aporte más encantador del léxico vernáculo al castellano y, como todos sabemos, sus acepciones son infinitas.

2.
Chingar a tu madre sonaba más que adecuado en la madrugada del 10 de mayo.

3. Resultaba un desahogo eficaz y rápido.
#chingasatumadre lunes, #chingasatumadre flojera, #chingasatumadre trabajo, #chingasatumadre si no pones #chingasatumadre, etcétera, etcétera, etcétera.

4. Por último: somos simplones. Nos costaría mucho trabajo tener iniciativa y participar activamente en algo que realmente rinda frutos, pero no encontramos difícil adherirnos a una modita fugaz y jocosa. Además, ¿qué trabajo costaba poner #chingasatumadre en cada actualización del día? ¡Nada!



Observaciones fundamentales en torno al #chingasatumadre

¿Se acuerdan cuando regresaron las Pizzerolas, las ORIGINALES Pizzerolas con forma redonda que venían en empaque verde bandera? El fenómeno nos tomó por sorpresa -aunque ni siquiera me acuerdo qué estaba haciendo ese día, y ni siquiera estuve en Twitter, maldita sea- y Jorge Pinto desató una epidemia: la epidemia verde.

El #chingasatumadre no podría tener su encanto por dos razones fundamentales:

1. Jorge Pinto es Jorge Pinto. "LilianTheNerd" es... esa tipa que actualiza demasiado, llena los timelines de la gente y siempre se está quejando. No muy agradable a la vista. Y claaaaaro, no es que quiera ser demasiado paranoica/protagonista/con delirio de persecución/sociópata, PERO hubo quien no le entró porque, pues, le caigo mal. ASH. Ni que me importara su amistad demasiado

(esperen: dejen lloro un poco hecha bolita bajo la regadera)

2. El #chingasatumadre no nos llega como las Pizzerolas. No es algo que nos recuerde nuestra infancia, ni nos lleve de la mano a un momento exacto de nuestro pasado que ya habíamos olvidado, ni nos reviva sensaciones, olores y sabores. #chingasatumadre NO son las Pizzerolas, maldita sea. No son los recreos en la primaria, ni las tardes viendo Thunder Cats, ni el club de Gaby, ni nada de eso. Es sólo una estúpida grosería.

Estúpida y sensual grosería.

Pero el #chingasatumadre me hizo muy feliz. Su popularidad creció a niveles insospechados, y los tuiteros lo hacían con entusiasmo y valor. Era, después de todo, una empresa justa y valerosa: se trataba de demostrarle al mundo que los Trending Topics eran una idiotez. Fue como dejar a un perro muriendo en una exhibición de arte con el objetivo de CONDENAR a la gente que deja a los perros morir de hambre. Genial, ¿no?




Lo que más me entusiasmó fue descubrir que tuiteros que yo ni seguía, y que ni me seguían, habían abrazado el #chingasatumadre con fervor. Cuando reclamé mi autoría, hubo quien me preguntó: "Nah, ¿a poco a ti se te ocurrió?" (@y0rch_ para ser más exactos). Me sentí satisfecha... y un poco avergonzada, pero qué se le va a hacer.









Quisiera agradecer a todos los que apoyaron la causa. Espero no perder nota, será arduo pero lo intentaré. Si usted participó y no vio su nombre aquí, por favor deje constancia en la sección de comentarios con todo e impresiones generales:

Sin orden en particular:

@Borchacalas, @Caesare, @_PiNkY_, @Quechy, @mwff, @pacharrin, @mitzina, @marvin_irl, @ragazza007, @omarsaurio, @mrtnclzd, @justdanito, @jassina, @Valladares, @staregirl, @davidlh, @Esttibalys, @chinese_burn, @DonRul, @Maikol83, @alinesalazar, @annievenenosa, @sodadigital, @medicenjei, @FreemanAMG, @edgarcartre, @sQrs, @NaveganteJL, @elmccoy, @Maxita, @isopixel, @mauropm, @solsupernova, @il_Debasteitor, @zepzilia, @MJVega, @Nest0r, @diamandina, @dadaisis, @karof, @Beam, @jorge166, @jairtrejo, @g_clayton, @xibranc, @xponcho, @CelisAtlantista, @in_lack_ech, @Thermoplasta, @LoLaRoCKeR, @paumal, @dlarar, @MarciandreA, @diegoehg, @Cupto, @ricardore, @ixtepan, @Chavaluria, @trixivie, @andresmedina, @el_morris, @thedarkengel, @monjarock ... Y VARIOS MÁS, pero ya me dolió la mano.



¿Lo logramos? Al parecer. En algún momento en la mañana, aunque yo estaba en junta y ni me di cuenta. Maldita maldición.




¿Qué aprendimos de esto? Nada, esencialmente.

Salvo que los gringos SON estúpidos.

Ayer, aunque no lo crean, el TRENDING TOPIC número 1 era "Apple Shampoo". Así nomás. Quise indagar y creo que es una canción infantil. Me informan que es una canción de Blink 182, uno de cuyos miembros empezó a debatir al respecto. BAH. Sigue siendo tonto.

Lo que demuestra que son unos idiotas es que, al día siguiente, seguía siendo el tema de moda simplemente porque era el tema de moda y la gente se preguntaba por qué era el tema de moda. ¿No me creen? Véanlo ustedes mismos:



Y si se preguntan de qué habla la tuitósfera en este momento, no se quiebren demasiado la cabeza. Aquí lo tienen:




Por lo visto los gringos todavía recuerdan a Cosby, el negro que usaba suéteres felpudos, y también creen que Vancouver es una ciudad que tiene mucha onda, y piensan en este momento cuál sería su jodido nombre Twitter porno. IDIOTAS.





Le ganamos al sistema. Propongo un aplauso para los involucrados. Sudamos, reímos y lloramos. En algún momento pensamos que no lo lograríamos, pero lo hicimos. #chingasatumadre nos unió.


Y volvería a hacerlo.




Actualización:

Nuestro compañero Jair Trejo, el geek que todos llevamos dentro pero sin albur, creó una herramienta a la que no le entendí una naranjada para ver quién y cuántos tuitearon el #chingasatumadre, y creo que fueron alrededor de 341 tuiteros. ¡Bravo por nosotros!

He aquí el link.


Actualización 2:

Ya vi quién es el responsable de tanto alboroto (bueno: me lo comunicó el tuitero Mr. Wolf: o @davidhl). El maldito Mark Hoppus, que se ha propuesto una empresa similar a la mía, con la salvedad de que él es famoso y logra sus cometidos en menos de lo que maulla un gato. Eso es lo que yo suelo llamar "competencia desleal", ante lo cual sólo me queda quejarme como nena en mi bló.

Y si no me creen, ¡MIREN CON SUS PROPIOS OJOS! (alguien debería decirle que nos haga el favor de poner #chingasatumadre en los Trending Topics).




Te odio, Mark con apellido de griego. TE ODIO.




2 de marzo de 2009

Reporte EXHAUSTIVO de un fin de semana grandioso

En realidad, mi fin de semana empezó el jueves... ¡en el segundo aniversario de El Chamuco! Me tomé unas cervezas horas antes para agarrar valor y acabé subiendo al estrado, donde la gente me aplaudió atronadoramente.

La gente hubiera aplaudido si un árbol hubiera estado arriba, de todos modos. Ése no es el punto. No se desvíen.


En este pequeño gráfico observamos cuando subí torpemente y casi me caigo, al lado de un Pedro Miguel que no sabía ni mi nombre de pila. ¡Aplausos! (extracto de un slide de una lectora por ahí).


También nos sacamos la infaltable foto con Aristegui, la estrella de la noche. En la imagen aparecen: El Rufián Melancólico, Profana, su servilleta, ¡Aristegui herself! y "el autor de mis días".


Me gusta llamarlos "mis jefes", pero ellos sólo me mandan por las tortas y los refrescos.

Las verdaderas estrellas fueron los Chamucos: El Fisgón, Helguera, Hernández, Patricio, Rapé, Pedro Miguel y Cintia Bolio. Maestros. También estuvieron Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe cantando el VERDADERO himno mexicano.

Más tarde llegó la gran Defeña Salerosa y, todavía más tarde pero con el mismo ánimo rojillo, Plaqueta. Lo que importa es la intención, ajúa.

Recordarán que el niños dios hace estragos en la perturbada mente de Don Rul. Descubrimos ese día que ¡es real! Y también es libinidoso:

Le gusta estar en los SENOS de Aline Salazar.


El viernes, destruida, me puse a corregir sobre vectoriales y escolladeros. En la noche fuimos al Salón Corona con la traductora del libro de servicio restaurantero que corregí. Como ven, soy una persona amistosa que hace migas donde quiera que la contratan. Ajá.

De ahí caímos a la fiesta de un partido que estaba en pro de la legalización de la mota. No sé por qué, pero fue divertidísimo y no paré de reírme durante lo que me parecieron dos horas. Cómo y por qué sucedió esto... sigue siendo un misterio hasta el día de hoy.

El sábado tuve visitas de Querétaro: Carla, Nidia alias El Loco y Triquis. Asistimos a los baños "turcos" de Isabel la Católica, vimos la exposición de LaChapelle y nos perdimos en la fantabulosa oferta editorial (ajá) de la Feria del Libro. Aún así, me compré tres libros con
descuento que, un par de horas más tarde, vi al mismo precio en El Péndulo. ¡Albricias!

Gayseamos. En el Malva. Suficiente de eso.

Mi amigo El Abuelo con mi peluca, luciendo muy gay. Y con Carlangas, carnalez desde la prepa.


Con peluca y la camisa abierta seguía lanzándome miradas coquetas. Y yo me derretí.


Calcetines neón, ¡uoooh!


♥♥♥


El domingo fuimos a las Pizzabrosas a una especie de mécsican
meet & greet con Jorge Pinto, donde mi amigui Elsa fue la estrella de la tarde. Es tan endemoniadamente graciosa que duele (no: en serio; las costillas duelen después de tanto reír).

Bola de ñoños fans de Bunsen. Damos asco. TODOS.


De ahí corrí con todas mis fuerzas, hasta escupir alvéolos, de nuevo a la Feria del Libro para la presentación de mi ADORADO primo Bef (me hace sentir importante dar esta información). El día anterior presentó su novela Ojos de Lagarto, pero llegué tarde y no me dejaron entrar (perros). Al día siguiente, en la presentación de Monorama 2, hasta tuve tiempo de saludar a la familia, incluido al primo Alfredo, que elogió grandemente mi bolsa de KCT.

La Isla a Mediodía los recomienda con la categoría GRAN TURISMO.


En resumen, fue un gran fin de semana. Tuvo sus momentos oscuros, oscurísimos, como un video que tengo en mi poder y que no postearé hasta que... hasta que... pueda asegurarme de que todos ustedes morirían después de verlo. O mínimo siete días después.

Si quieren, luego lo subo. SÓLO si quieren.

PD. ¡Vivan los gays!

21 de febrero de 2009

Pepino Golden Award, categoría: comentario


Hace una semana, durante esos lapsos en que uno piensa que es totalmente inofensivo hablar mal de la gente en su blog, escribí una disertación poco seria sobre el MAESTRO Bulmaro Reyes Coria. Acepto, y no tienen por qué defenderme aún cuando me vean lloriqueando en un rincón, que fue de muy mal gusto escribir su nombre completo, antecedido por "un tal". Pero, vamos, no se toman en serio nada de lo que escribo aquí ¿verdad? Digo, salvo cuando es serio. Que no es frecuente.

Entonces, un día después, una ex-alumna del individio en cuestión me espetó los siguientes insultos. Transcribo (suena mejor que decir "copy-pasteo"):

¡Ufff! La que demuestra su estupidez supina eres tú. Bulmaro Reyes Coria es profesor de latín y griego en Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Doctor en Letras Clásicas, mano derecha de Rubén Bonifaz Nuño e investigador del Centro de Estudios Clásicos del Instituto de Investigaciones Filológicas. Supongo que en tu vida has estado en dicha facultad, que nunca has tomado lecciones de latín, que no has leído ni por disciplina algunos clásicos traducidos por este hombre que tanto criticas y que ignoras que la editorial Diana hace pasar sus textos por un corrector tan pretencioso como tú antes de mandarlos a prensa. Bulmaro fue mi profesor de retórica y traducción latina, por eso me molesta tanto tu comentario soberbio y pendejo ¿Quién eres tú para hacer semejante crítica cuando ni siquiera conoces la trayectoria de este hombre que es referencia cuando de edición y traducciones se trata? Chale, de verdad me da pena tu caso. Trata de abrir tu panorama y recuerda que estás en el oficio aprendiendo, que los correctores son el último escalón de la editorial, junto con las secres y los de limpieza, y que no tienes las bases suficientes para tratar de enmendar la plana a quienes han sido precedentes de nuestra generación. No hagas alarde de tu ignorancia.Alicia Montemayor.



No me ofendí porque... es cierto que mi trabajo está en el último escalón, junto a "las secres" y "los de limpieza". Tampoco he estado en la facultad de Filosofía y Letras. No he tomado lecciones de latín; es más: ni sé escribir español y sobre los clásicos... Memín Pinguín es un clásico, ¿no?

Lo siento, Alicia Montemayor. Prometo ser mejor persona y ya no alardear de mi ignorancia "supina", para que entonces puedas venir a mi bló y refrescármela con tan buen gusto.

(zopenca).

(no podía no insultarla en mi bló, ¿estamos de acuerdo?)

Días después, olvidado el incidente, escribí una disertación sobre el portero de al lado. No lo insulté, pero lo hice pasar por un señor que no tiene con quién hablar y por lo tanto le cuenta su vida a quien pase por ahí.

Entonces, EL MILAGRO de la parodia:

¡Ufff! La que demuestra una estulticia indubitable eres tú. Don Daniel es uno de los grandes porteros del país. Ha ganado el primer lugar del Certamen Nacional de Porteros en cinco ocasiones, ha sido designado dos veces "Doorman of the Year" por la revista "Building Entries Chats", e incluso fue tomado como referencia para el personaje de portero para varios capítulos de "Seinfeld". Supongo que tú, nunca en tu vida conocerás lo que es ser un portero de excelencia y calidad. Don Daniel fue portero en el edificio donde viví en la colonia Escandón, por eso me molesta tanto tu comentario vulgar, soez y pendejo. Quién eres tú para hacer semejante crítica cuando ni siquiera conoces la trayectoria de este hombre. Chale, de verdad me da pena tu caso.
Alicia Montemayor.

Un anónimo me hizo reír tanto que me dolieron todas las costillas.

Decidí, ahí mismo, otorgarle un premio al Mejor Comentario en la Historia de La Isla a Mediodía, con carácter oficial.

He aquí el premio:



En alusión a los ya institucionalizados Pepinos Golden Awards a los peores blogs. Nótese que este pepino, dibujado por su servilleta, tiene hartos detalles jocosos que lo diferencian de su antecesor... que era una imagen dibujada por Triquis (a quien aún así aprecio muchísimo)


Y ahora...


-redoble de tambores-


Revelaré la identidad del "anónimo"


-redoble de tambores se intensifica-























Hernández, el monero. Mi jefe/supervisor/sujeto que me cajetea cuando la cajeteo en Chamuco. Cómo no darme cuenta antes. Felicítenlo a él, porque su comentario generó más reacciones que el mugroso post en sí. Albricias.



29 de diciembre de 2008

Recuento ególatra del 2008 (post largo y plagado de detalles intimísimos, ¡entérese!)


En diciembre del 2007 me tracé ocho propósitos ineludibles y obligatorios para el año 2008. En el post en cuestión afirmé que, de no cumplir con uno de ellos, cualquiera estaba invitado para burlarse de mí sin piedad. He aquí el recuento:

1. Darme de alta en Hacienda.
Lo hice. Ahora debo una suma cuantiosa a ese organismo corrupto. Um. Quizás nunca debí hacerlo. Um.


2. Finalizar mi servicio social.
El periodo más odiado y temido de todo estudiante de universidad, en donde una institución cualquiera nos tortura con trabajo monótono y no remunerado. El mío lo hice en el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, como reportera. Entrevisté a artistillas del mundo cultural queretano, generalmente becados para contribuir con su sapiencia a las artes en general. Lo digo sin vergüenza: entrevisté a mucho tarado con un léxico pobre y sin la habilidad para ver a la gente a los ojos mientras habla. Pero también a muchas lumbreras, y algunas personas simpáticas cuyas salitas decoradas con figurillas y comentarios fuera de lugar todavía me alegran. Es increíble que todavía en enero de este año haya estado sentada en la oficina de mi jefa, una eminencia del periodismo cultural exiliada en Querétaro, y haya sentido un poco de rabia por entregar notas que le parecían tontas e incompletas. Claro que luego mejoré.
No terminé las horas reglamentarias, lo confieso ahora. Tenía mucha apuración por irme de la ciudad y ya estaba con otro trabajo, así que un día de abril llegué con los papeles de la universidad para que la Eminencia los firmara. No objetó. Faltaba más.



Las hice en el periódico El Corregidor, de Querétaro. Originalmente entré como coeditora de (¡horror!) la sección Municipios, pero no pasó mucho tiempo antes de que TODOS ahí -hasta la señora que hacía la limpieza, una sujeta muy simpática por cierto- se dieran cuenta de que trataban con la Más Grande Periodista de México en Ciernes. Exagero (es bueno para mi autoestima). La realidad es que el director general y su servilleta simpatizamos de inmediato, porque en una conversación nombré a Kapuściński y obtuve sus favores ipso facto. Entonces hice algunos reportajes que tuvieron tanto éxito que fueron enviados a la última plana de la sección más cutre en el día de menos venta. Fue maravilloso.
Terminé mis prácticas antes que todos mis compañeritos de generación porque me aboqué a un horario de ocho a diez horas diarias y con algunos fines de semana investigando en pirámides olvidadas los secretos arqueológicos más fenomenales del universo. Así que en abril ya estaba lista para…


La cual versó sobre la literatura chilena post-dictadura, un tema fascinante y de gran incidencia en la realidad sociopolítica de México. En realidad, me mudé al DF con la mitad de la investigación a cuestas, pero en mi trabajito de acá tenía tantas horas libres que no fue difícil escribir sobre Barthes y las pantallas plasma al mismo tiempo. Acabé algunas horas antes de que tuviera que enviar el mamotreto de sepetecientas páginas por mail a mi tutor, quien me lo regresó algunas semanas después con sesudas observaciones basadas únicamente en su aversión hacia mi persona (lágrima lágrima). Aún así, no me fue mal porque ¿quién puede refutar a Rafael Gumucio y compañía? Las autoridades de mi facultad ciertamente no.


Lo hice el domingo 13 de abril de 2008. Llegué a las 11 de la noche. El clima estaba despejado.


6. Encontrar trabajo en el Distrito Federal
Mi primera chamba acá fue como copy o redactora publicitaria en Samsung. Oh Alá. Conocí los horribles secretos de la publicidad, atrocidad soportable en comparación con la de aguantar a los coreanos y su perenne olor a ajo. Puaj. Había un agradable ambiente de trabajo, no lo niego, y conocí a gente a todo dar que aún hoy me cae bien y de la que no hablaría mal a menos que tuviera que hacerlo. Tenían la costumbre de hacer bolitas consuetudinarias en la salita de peloteo cada que la ocasión lo ameritara, y todos le hacíamos burla conjunta a mi compañero de cubículo, apodado El Carbohidrato por sus grandes proporciones.
Sin embargo, a los tres meses me di cuenta de que mi futuro no estaba ahí. Fue un trabajo agarrado por desesperación, sin emoción alguna. Sabía, en el fondo, que no planeaba hacer una carrera en publicidad, así que conforme pasaban los días resolví renunciar. Esta decisión fue, oh, dolorosa y difícil en muchos sentidos, porque en todo momento pensaba que estaba tirando la toalla de la forma más vil y que no estaba esforzándome lo suficiente.
A la larga fue una buena decisión.
Desde entonces soy miembro honorario del mundo del freelance. A mí me ha ido bien en la feria, así que no puedo hablar mal al respecto. He trabajado en proyectos disímbolos, desde una página web para niños con contenidos ecológicos hasta un programa de risa a la Monty Python. Y en una revista haciendo como que edito.
La verdad, lo confieso, me va bien. Muy bien.

7. Encontrar departamento.
Mi camarada Petronila se aventó la peligrosa puntada de vivir conmigo durante siete meses. No soy una mala ‘compañera de cuarto’ (este terminajo y el de roommate me dan urticaria), pero sí una mala persona. No cierto.
Pero la verdad es que me encuentro muy bien en la soledad. Y también, aunque últimamente parezca una virtud y sea blandida por todos como descripción hip y contracultural de sus personalidades, poseo muchas neurosis. Si usted me conoce, dará fe de ello. Cosas como la posición de los cubiertos en el escurridor y el olor del champú por la mañana pueden llegar a alterarme en grados inimaginables. Por supuesto, no lo demuestro, así que me trago mis corajes y después exploto con pataletas y lagrimitas y bebidas arrojadas a la cara. Es verdad.
Así que renté mi propio departamento, para hacer de él un campo de concentración con la ropa tirada en el piso y cuya única dictadora sería yo. Claro que a veces me apachurro porque es difícil sostener una conversación con la cafetera, pero en general me la paso bien yo sola. Y además me gusta llegar a pie a todos lados, empresa que ahora es posible dada la jotísima ubicación de mi refugito.


8. Titularme.
Adelante: búrlense. No lo logré. A lo más que llegué fue a enviar mi carta al consejo y a que éste aprobara mi solicitud de titulación, pero todo el tramitaje aburrido lo fui postergando indefinidamente hasta que de pronto se acabó el año, yo entré al Hi5 de algunos de mis compañeritos de generación (oh, ocio maldito) y me enteré que tres de ellos ya se habían titulado. Pensé, dentro de toda mi egolatría y ánimo competitivo de pacotilla, que nadie lo haría antes que yo. Pero lo hicieron.

Me gradué, sí; tengo mi certificadito que en las fotos sostuve al revés, todos los créditos cursados y todo en su lugar para que nomás vaya a servicios escolares y lleve a cabo algunos trámites y ya estuvo, pero no lo hice, ¡no lo hice! Así que merezco sus burlas.

En general, 2008 fue un año extraordinario en todos los sentidos, buenos y malos. Sin duda, el año más importante de mi vida, en el que experimenté más transformaciones en doce meses de las que tuve antes en cualquier periodo.

Me divertí. Mis propios errores me dieron bofetadas en la cara, de los que espero haber aprendido algo. Celebré. Aprendí cosas no tan agradables sobre mi carácter. Tuve aventuras idiotas. Y accidentes idiotas. Conocí gente asombrosa. Me hice de enemigos innecesariamente, que luego conocí en fiestas y a los que tuve el cinismo de decirles "no me arrepiento de nada". O no. Confronté la realidad de ser adulto. Perdí cosas y personas, cuya ausencia todavía no supero del todo.

Me gusta pensar que logré levantarme, cambiar muchas cosas de mi circunstancia que no me complacían, y obtener algunos logros, como si la vida fuera un videojuego y en cada misión hubiera secretitos, llavecitas y puntajes qué desbloquear. Creo que algo así no se repetirá, al menos no pronto.

Extrañamente, no tengo ningún propósito definido para el 2009. No es que me confunda qué es lo que sigue ahora. Sencillamente, ya no me place moverme de donde estoy. Así que, si tuviera algún propósito, seguramente sería el de mantenerme. Mantenerme donde estoy.