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2 de mayo de 2010

Donativo Ronald



Voy ir directo al grano: estoy muy impresionada por la "buena respuesta" (frase tan trillada como "vital líquido", "hola-cómo-estás", "mas-sin-en-cambio") de todos los blogueros, tuiteros y muchachada en general por el caso Ronald. Creo que, como muchos me han escrito, todo se resume a: empatía. En algún momento de nuestras vidas todos hemos sido víctimas de la estafa y el robo, de la hostilidad y el encono, y en todos esos casos habríamos deseado que algún desconocido, por ningún motivo, nos ayudara.


Actualización:

Gracias a varios donativos, muy generosos todos, llevamos a la fecha la cantidad de 3,250 pesos -mexicanos, "porsiaca"-. Hay netbooks de cuatro mil, así que estamos cerca. La elección de la netbook obedece a una cuestión de practicidad, ya que una persona muy amable la llevará en su próximo viaje a Santiago, el 22 de mayo. No podemos hacerla cargar una computadora de escritorio, ya lo sabéis.

En general: MUCHAS GRACIAS. De veras.


27 de noviembre de 2009

El buen camarada


El 24 de agosto de 2007 escribí un post sobre todo lo que me hace llorar, y quise justificarme aduciendo que mi papá lloraba más que yo, y que quizá tal costumbre había sido la única herencia evidente y perdurable de su sangre a mi sangre.

Para ilustrar lo mucho que llora mi papá con las películas, dije que hasta con Leprechaun lo hacía. Y para poner énfasis en mis palabras, y porque pensé que sería algo jocoso, busqué una foto del condenado duende maldito (y de esa forma generar una reacción en el lector: foto + papá envuelto en un mar de lágrimas + comentario ligeramente festivo = efectismo literario).

En la página de resultados de Google estaba esto:


Pero la foto tardaba siglos en cargarse por completo, así que tuve ocasión de ver de reojo la página que la aguardaba.

Se trataba de un blog escrito por un
chamo venezolano que era fresco, era gracioso, era dicharachero, era cinéfilo, era izquierdista, era arrechísimo.

El duende maldito ya no importaba: había encontrado mi blog sudamericano favorito.

La impresión fue tan grande que incluso, gracias a Reindertot, me sumergí en las profundidades de la blogósfera venezolana, que en aquel tiempo era por mucho más interesante que la mexicana (y donde se hacía realidad el estereotipo de un montón de panas reunidos en un lugar comiendo arepas) (que es casi parecido al estereotipo de los güeyes mexicanos reunidos en algún lugar comiendo tacos, mientras ven el fucho, y a su lado pasa un mariachi pedo y enfrente un tipo sobre una motocicleta usando una máscara de ídolo de la lucha libre).

Escribí un post sobre por qué la blogósfera venezolana era lo de... entonces.

Recuerdo que platicábamos en "el Messenger" por horas sobre idioteces como las arepas o las elecciones mexicanas o Hugo Chávez o ya no me acuerdo qué más, pero seguro nos la pasábamos bien.

Y aunque de pronto perdimos un poco el contacto, no dejábamos de checarnos el
status en Facebook (sin albur), o comentar sobre la influenza combinada con el temblor que me hizo creer que el fin del mundo se acercaba.

Cuando me enteré que venía a México, me emocioné mucho. Hicimos los trámites un poco por encima a través de CouchSurfing, que es el método que emplearé en mi viaje, y pasados los días (en que le dije una noche, por ejemplo, "no mames, güey, no mames, hace un frío de la chingada" o "no te preocupes por el efectivo, chamo, coñoensumadre" o como digan su grosería favorita) lo fui a recoger al aeropuerto.

Lo demás es historia. Fallidamente quise llevarlo a comer comida yucateca, pero ya estaba cerrado. Terminamos comiendo en el Atrio Travazares, alumbrados por una vela. Le di a probar la michelada, que no es lo suyo francamente, y compartimos una chistorra mientras nos aleccionábamos sobre las groserías en cada país.

La pasé genial con el camarada. Me lo llevé al Covadonga, donde probó el peor ron del universo (él, que me trajo ron Pampero Aniversario, de piratas en serio, de esos que tienen patas de palo y un loro muerto en el hombro, y que es sencillamente dios destilado). Desayunamos tacos de canasta, le mostré como 9 tipos de salsas, le enseñé los planos del metro y lo dejé a su suerte.

¡Fuimos a Polotitlán de la Ilustración, mi terruño adorado!



Charlamos por horas con mi familia piripitín, a quienes Greg les cayó sensacional. Mi mamá le dio a probar de todos los platillos típicos: pozole, barbacoa, carnitas, montalayo, enchiladas y hasta le dio un tejocote en la mano y le dijo "pruébalo", ante lo que Gregory sólo acertó a darle una mordida y mirarme con una mezcla de terror y vergüenza. Mi papá se explayó con sus críticas al gobierno y alzó el puño y dijo que estaríamos mejor con López Obrador y el camarada estuvo de acuerdo y luego jugamos Rock Band Beatles con mis hermanos y tomamos calimochos y yo me fui a dormir pero él se quedó jugando y nos levantamos un poco tarde y desayunamos y volvimos al DF y fuimos a la lucha libre y a ver el espectáculo de luz y sonido en el Zócalo y a comernos una torta de jamón (que él ya conocía por El Chavo del 8).

Me acostumbré a él tanto como creo que él se acostumbró a mí. A analizar nuestros respectivos acentos y admitir que existían, y a imitarlos. A que confiara en mí cuando le decía que una salsa no picaba "tanto". A que le preguntara constantemente si tenía hambre. A su risa, franca y estruendosa. A todo: a convivir, a hacer nuestras vidas por separado pero encontrarnos en mi depto con agua intermitente y piso de baño inundado por las noches. A compartir la leche y el cereal, ¡oh!

De todas las fotos que nos sacamos, una que Olga sacó de improviso me gusta mucho, muestra de que ya éramos casi como hermano y hermana:



En su penúltima noche en el DF fuimos a beber mezcales, que a todos nos noquearon pero que a él le hicieron lo que el viento a Juárez. Llegó el señor de los toques-toques, cosa que a él le pareció extrañísima (
pronúnciese con acento venezolano, chamo: "¿Pero cómo que ujtedej pagan porque loj torturen?"), pero aún así aguantamos su poderosa electricidad. Y nos bebimos otros de hidalgo, con lo que se calentaron los ánimos a niveles insospechados, hasta que en algún momento... el horror.

Gregory dijo algo como MEXICANITOS, y Carlos dijo: es cierto, lo somos. Y todos le dijimos que no jodiera. Y alguien dijo: "ya, vamos a golpearnos". Y entonces empezó la fase bélica de los mezcales:


En la imagen, Jordy y yo le decimos algo como: "Ah, ¿sí? Pues Venezuela qué, güey, Venezuela qué".


Aún así, fue una agradabilísima noche y hasta terminamos en un antro de mala muerte en aquel edificio semi-derruido de Medellín con Insurgentes (donde alguna vez tuve la idiota intención de rentar un depto en el piso décimo tercero, SIN elevador):


En la foto también está el Fire Tony (chale, van a pensar que no tengo amigos de la vida real... Errr... bueno, sí, a lo que iba...)

La madrugada que se fue lo despedí en el taxi. Y entonces, como asqueroso-reptil que se muerde la cola, regresamos a la primera parte del post: soy una llorona.

Lo abracé y quise llorar, pero me contuve... Porque al menos una cosa es segura: muy pronto lo veré.


¡En Venezuela!


Fin del post.

PD. Después de referirme a él como camarada desde hace más de dos años, y hacer que todos los que lo conocieran se refirieran a él de igual forma, un buen día me dijo: "Sí sabes que yo allá no me refiero a mis panas como camaradas, ¿verdad? ¿Es que acaso estás caricaturizándome?" Ante lo que respondí: "Es que me gusta pensar que somos personajes de Milan Kundera".

Pero, claro, no es gratuito que le dijera camarada. Nuestro corazón está del lado izquierdo. Somos camaradas. Y la verdad ya lo extraño mucho.



31 de agosto de 2009

¿Eh? ¿Hoy es el día del qué?


El 25 de agosto cumplí 4 años como bloguera y lo olvidé por completo. En lugar de eso, comí curry con arroz blanco y salsa Sriracha, y después vi una película para niñas con mi amiga de infancia, y luego me fui a dormir y desperté sin la sensación del aniversario recién cumplido.

Sé que hay blogueros más antiguos, pero denme un corte: a nadie le importa.

Cómo empezó La Isla a Mediodía

Era un caluroso día de abril y yo cursaba el segundo año de mi educación universitaria. Un día, fuimos a un concierto de Placebo (sí, todo se remonta a un concierto de Placebo). Al salir, mi amiga Fanny me señaló un muchacho con los cabellos caídos y lentes de fondo de botella.

- Se llama Memo, y me gusta.

Luego lanzó una risita nerviosa y se fue saltando como duendecillo a través del estacionamiento del Palacio de los Deportes.

Unas meses más tarde, en agosto exactamente, yo estaba charlando con el individuo por Messenger. Su plática era aburridísima, contestaba con monosílabos, y llenaba los silencios con "jajajas" continuos. De pronto, la luz.

- Sí, lo que escribí en mi blog y entonces...

Blog.

Había leído esa palabra antes. Tenía nociones elementales de ella, como que era un diario en línea y cualquier zoquete con capacidad motriz en los pulgares podía tener uno. Y entonces pensé: si él tiene uno, yo debo tener uno.

Enseguida le pedí la dirección de su blog. No recuerdo el nombre, pero era una canción
indie muy de moda en el 2005.

Lo leí. Había un post kilométrico, escrito penosamente, sobre el primer pesero que había tomado en su vida (Memo vivía en Juriquilla y estudiaba en el Tec de Monterrey; fue uno de las primeros usuarios de Mac que yo conocí y fue quien descubrió bandas como Explosions in the sky antes de que los torrentes hicieran a cualquier zoquete con capacidad motriz en los pulgares un ex-per-to mu-si-cal, ¡uoooh!). De inmediato supe que yo tenía que abrir mi blog, sin haber leído ningún otro, sin saber qué era un blog exactamente, sin el concepto de blogósfera y comunidad que luego llegaría a conocer tan bien.

Mi capacidad de raciocinio fue asombrosa. Cuánta lógica demostré al construir la siguiente secuencia neuronal:

Si todos los dominios en internet terminan en punto-com, y un blog está en línea, para abrir un blog sólo tengo que teclear en mi navegador blog-punto-com

En efecto, abrí mi primer blog en la plataforma Blog.com. Nadie la conocía, porque estaba desfasada y trataba a sus usuarios como autistas con problemas para deglutir los alimentos y detectar el sarcasmo. El dominio surgió en un chispazo instantáneo: ya es tarde. Pero el nombre, oh, el nombre...

En mi escritorio de estudiante tenía un librito de cuentos de Julio Cortázar abierto. Era una edición viejísima de la colección Biblioteca Básica Salvat, que luego -en un acto de zoquetismo- presté para no ver más. El libro se llamaba "La isla a mediodía".

Fue muy fácil, muy estúpido, muy indoloro. En media hora, con una conexión telefónica repartida entre las 5 sujetas con las que vivía, ya tenía un blog. Me sentía importante, me sentía poderosa, me sentía especial.

Días antes, mientras caminaba por la facultad de Química, pensaba que sería genial poder escribir sobre los temas más arbitrarios y por ningún motivo... como... como... la genialidad del Yakult y por qué la cara de Toni Collete me daba risa. Súbitamente, de un deseo espontáneo sobre la marcha, me vi en la libertad de escribir ordinarieces de poca monta.

Ya era una bloguera.


Un poco de historia básica


Ahora quiero relatarles cómo eran los días de la prehistoria blogueril.

Los blogueros de antaño estábamos obligados a conocer nociones básicas de HTML. Como nuestros antepasados con las computadoras a base de perforaciones, nosotros teníamos que arreglárnoslas con las negritas y las itálicas, pero más importante: con el diseño de nuestros blogs.

Por mi parte, mi blog adquirió fama.

En mi cabeza.

Antes, en el viejo dominio, jamás escribía sobre mí. No subía fotos. Mantenía un bajo perfil y escribía lo más arbitrariamente posible, como si el guionista de una teleserie surrealista me poseyera cada noche.

Un día, luego de escribir un post sensacional entre repetidas idas a la cafetería de la facultad y al baño, Blog.com borró mi apunte. Así, de la nada. "Señorita: no se nos da la gana publicarle su adefesio, váyase por donde vino".

Herví en cólera. Escribí un post despidiéndome de un lugar en el que me sentí como la editora de mi propia revista. Antes escribía mis posts en riguroso documento de Word, editaba las fotos en Paint, y podía pasar horas subiéndolas pacientemente a mi cuenta de ¡Photobucket!

En ese primer blog -el papá de éste- escribí dos textos que nadie creería de tan largos (y patéticamente adolescentes): mi crónica de Interpol -15 cuartillas a renglón seguido, Times New Roman, 12 puntos- y mi crónica sobre el concierto tardío de HIM -30 cuartillas a renglón seguido, Times New Roman, 12 puntos-. Ensayé mucho de lo que ahora hago profesionalmente, y fui feliz, mientras todo mundo me preguntaba qué puñetas era un blog.

Me mudé a Blogspot con el mismo título, hermoso, aunque entonces yo odiaba las playas y el mediodía. En esta plataforma todo era sórdido, frío, poco amigable. La letra era muy pequeña; los márgenes, muy estrechos y tenía una sensación de claustrofobia cada que escribía. El primer diseño tenía fondo negro, con títulos verde pálido. Después, en mi búsqueda de plantillas, encontré una negri-naranja con unas palomitas de maíz. Era infame, hacía doler los ojos y me mostraba como una veterana darqui-guanabí sin ilusiones... pero roqueaba mi mundo.

No encontré un screenshot del antiguo, ni en archive.org ni en el caché de Google. La querida @Blue4 me mandó esta impresión, que se le asemeja mucho al antiguo diseño


Más tarde, convencida por los lectores que se quejaban de vista cansada, me diseñé una plantilla con elementos tropicales. Era horrenda, pero fue mía 100 por ciento. Me desvelaba diario, hasta las 5 de la mañana, porque alguna letra inmunda en el hipertexto no cuadraba. A pesar de lo árido de la tarea, me
divertía. Eran tiempos antes del sexo con prostitutos negros.

Sí, resulta increíble pensar ahora que esa cosa era mi header, y que lo había dibujado en Paint, y que esa era mi descripción y que... (click para agrandar y deleitarse, desde luego)



Convencida de mis dotes de "programadora", me di el lujo de ostentar una plantilla navideña. No recuerdo mejor invierno que ese.


¿Y qué? ¿A un montón de copos de nieve lo llamas "diseño navideño"? ¡Dame un corte! (click para... ya saben qué)


Ahora que escribo esto pienso en el camino que he recorrido con el blog. Suena idiota, como si de pronto a un tipo se le ocurriera componerle una oda a su sillón: "Oh, sillón, ¿recuerdas cuando derramé Coca-Cola en tu tapiz? ¡Y cómo olvidar cuando pude fajarme a mi vecinita sobre tus cojines!".

El blog ha sido una de las cosas más constantes en mi vida (todo mundo aquí agrega: "y yo que soy la persona más inconstante del universo", pero son pavadas: yo soy muy constante con mis vicios). En él he consignado todos mis estados de ánimo, he revelado cosas absurdas, he cometido errores garrafales, me he expuesto y he pedido disculpas con lágrimas que nadie ve, porque los posts vienen sin video integrado de su escritura. Me ha hecho encontrar todo, me ha hecho perder casi nada.

Antes pensaba que cuando por fin escribiera de manera profesional, eventualmente abandonaría el blog. Me parecía un pasatiempo de juventud, una bonita forma de regodearse en la chispa y la jocosidad mundana. Hoy pienso que un blog es necesario, aún frente a la escritura impresa. En ningún lado escribiría como aquí (en ningún lado me dejarían escribir como aquí). Y cuando todo se vaya a la mierda, cuando todo deje de funcionar, cuando me corran de todos lados y los proyectos se deshagan como emamens en la boca, regresaré a mi blog y escribiré. Y aún antes, mientras todo se sostenga y sea feliz y productivo y satisfactorio, aún así escribiré.


Ya es tarde, de hecho

Hace poco se me ocurrió buscar un texto de mi otro blog. Segura, como otras veces, tecleé en mi navegador "www.yaestarde.blog.com". No apareció nada. Había un nuevo diseño de Blog.com, que descaradamente me preguntaba what's your story? Me quedé helada frente al monitor. Los desgraciados hijos de puta habían borrado mi blog y no habían tenido la delicadeza de informármelo. Me sumí en la más honda depresión, hasta que, 3.4 minutos después, en Twitter me dijeron que buscara en archive.org

Lo encontré todo.

La primera entrada. Todo sobre fondo blanco, casi sin fotos, porque todas se perdieron. Mi texto kilométrico sobre el parecido entre Mia Farrow y Chris Martin. Por qué me gustaba La playa. Lo que odiaba de Ratzinger. Y luego esos dos textos que hoy me avergüenzan mucho, por lo clavados y lo ingenuos, que son los de HIM e Interpol (no pongo links por pudor, pero los encontrarán, ¡los encontrarán!).

Casi todo está aquí.

Luego, mi primer post en Blogspot, en febrero del 2006.

A pesar de todo, si me preguntaran cuál es mi post favorito de entre todos, no me resulta difícil contestar. Es uno que ni siquiera tiene comentarios, que pasó de largo y se olvidó, pero que me recuerda un verano específico en el que todo cambió.

Me gusta por la cantidad de interpretación que contiene. Ese verano, ahora lo digo, murió quien fuera mi amor platónico de la juventud, a la absurda edad de 17 años. Como lenitivo instantáneo, me encerré en mi cuarto y leí hasta que los ojos me dolieron. Leía desde que amanecía hasta que anochecía, casi sin salir. Este post es un mapa de mis lecturas y mis pensamientos:

Resumen de las vacaciones de su servilleta


En cuanto al futuro...

Todos los sitios deben evolucionar. El mío tendrá una transformación profunda: ya no me gusta la letra. ¿Courier les emociona?

Chancán-chancán.




Este post fue inspirado por el Día del Blog, que es casi igual al Día del Sillón y al Día del Gas Pimienta Caduco.


2 de junio de 2009

Pues me animé



Una vez, como a los 8 años, mis papás me organizaron una fiestita de cumpleaños: consistía en invitar a todos los de mi primaria (éramos como 45 en total, en TODOS los grupos) a comer a mi casa. El evento se llevó a cabo, y comimos algún pastel de carne y sopa y sandwichitos en triangulitos y gelatina verde. Algo que no olvido, sin embargo, es que en algún momento -a falta de payasos, imitadores, cantantes o de perdis un estéreo a la mano- mi papá sacó unos libros de arte y se puso a hablarnos del expresionismo, del cubismo, del realismo, de la oreja de Van Gogh, de la desnudez en la pintura, del papel de la religión en la Edad Media, etcétera.

Me gusta la anécdota porque es muy ñoña y muy inusual: un montón de escuincles -que no sabrían ni siquiera definir lo que es el arte- escuchando a un señor atentamente, con un interés que no era fingido sino auténtico, extraño, increíble.

A los quince años también me hicieron una cena, en una edad en la que yo me sentía llanamente absurda. También comimos pastel de carne y gelatina verde, bailamos en la sala de mi casa, nos sacamos fotos y todos se fueron a dormir. Yo seguí sintiéndome absurda por unos cuatro años más.

Después de eso no volví a tener fiestas de cumpleaños. Apatía o vergüenza social o la incertidumbre anticipada de pensar que nadie llegará a tu fiesta o la pereza de organizarlo todo, en fin: no se me había dado la gana celebrar una fiesta de cumpleaños. Además, como dije alguna vez aquí, la idea de CELEBRARME a mí misma me parece algo ególatra y protagónica. Por supuesto, es una idea hippiosona, un comentario ególatra en sí (como ayer que me saqué comentarios marxistas idiotas durante la final del fútbol, preguntándome por el valor pragmático del balompié y el hecho de que funciona como el verdadero opio de la sociedad y demás mamarrancias
new age para ocultar el hecho de que no le entiendo una naranjada).

En fin: este año me dije ¿POR QUÉ NO? (oquei: me lo pregunté). Ya tengo 23 años, bah: no tengo que pedirles a mis papás su casa, ni correr a todos porque mis papás duermen, o mi hermana ronca, o mi tía Rosita Corcuera viene a desayunar a las 7 a eme.

Días antes, mandé invitaciones por Facebook enajenadamente. ¿De qué se trataría? Pues lo clásico: varios tipines bebiendo con música de fondo. No se necesita mucha planeación para eso, ¿verdad?

Ajá. El jueves en la noche, ya acostada en mi cama a punto de dormirme, un pensamiento atroz me asaltó:

"¡Imbécil! ¡No van a caber en el huevito que tienes por departamento!"

Entonces me levanté. Di varias vueltas por el perímetro total y, al comprobar que sólo podía dar dos vueltas sobre mi propio eje, declaré oficialmente la alerta roja.

Aún el viernes y parte del sábado hice mis quehaceres evitando a toda costa el pensamiento terrible, la vocecilla sardónica que me decía al oído: "¡Ja-Ja! ¡Tu fiesta, la primera que organizas en tu vida adulta, será un fiasco! ¡No van a caber! ¡Tus vecinos marcarán al 060! ¡La gente huirá! ¡Serás la vergüenza de tu generación! ¡Alguien rodará por las escaleras! ¡SUICIDIO SOCIAL!"

En la tarde del sábado, la inefable Aline Salazar llegó a mi casa con comida yucateca y me dijo:

"Basura: no van a caber en tu casa".

Yo lloré un poco y le dije: "Patrañas".

Y en eso me dijo:

"Basura: te presto mi casa. Llamemos a todos en este momento y cambiemos la locación".

Yo le dije: "Patrañas".

Ella me dijo:

"Basura: eres una basura".

Entonces entendí.

De inmediato llamamos a todos cuantos pudimos y les explicamos que por CAUSAS DE FUERZA MAYOR se cambiaba la locación de la fiesta.

En fin: no tengo que decirles, muchachos.















ÉXITO TOTAL.

Uhh, qué buena fiesta. Uuh, nos estupidizamos. Selección musical de diez. Vergüenzas. Ligues. Miradas. Tropezones. Tocino con salsa de ostión calentado en el microondas. Caguamas por montones. Los calimochos del honor. Personas pachecas. Personas borrachas. Personas felices.

La crónica de una fiesta sería muy vulgar, por eso nomás algunas fotos de rigor, para el quemón oficial:






















Chavos, ya es muy tarde y me da un poquitín de miedo empezar a poner los links de todos los blogueros que fueron (uno que es ñoño, total): propongo que todos los asistentes dejen constancia en los comentarios. Y que finalicen con la bonita imagen del puño en alto.

¡Rock!


11 de mayo de 2009

Si mi capacidad de convocatoria fuera así de exitosa todos los días...


Hallábame ayer, cercana la madrugada, tuiteando con entusiasmo y devoción, como es mi costumbre. De pronto, noté algo que ya había notado pero que esa noche, no sé por qué razón, me pareció más antipático que de costumbre.




Entre los "trending topics" de Twitter (o sea: el tema del que todo mundo está hablando en ese determinado momento) estaba el chingadísimo "goodnight". Pensé entonces que todos los gringos eran unos idiotas que sentían deseos imperativos por estar deseándole buenas noches a todos sus seguidores, como si alguien diera una naranjada por ellos (ver "no entiendo una naranjada" en lugar de "no entiendo un carajo"). Odié la imagen mental de un montón de gringos de cabello rubio grasoso, barros en la cara, con playeras del tío Sam y una hamburguesa en una mano (que es el estereotipo gringo, tan justo y adecuado como el estereotipo del mexicano/argentino/gallego/chino/vietnamita/sierraleonés) escribiendo "goodnight" nomás porque todo mundo lo está haciendo.

He ahí el meollo: que los
trending topics son hablar de lo que todo el puto mundo está hablando. Por citar al tuitero D1eg0: "Twitter es What are you doing, no debería ser What's every fucking moron doing".

Así que, en un arrebato de espíritu revolucionario y estulticia adolescente, decidí crear un TRENDING TOPIC tan imbécil y estúpido que toda la tuitósfera lo recordaría por siempre jamás. Por supuesto, surgió en el ardor del momento y sin ninguna planeación whatsoever, así que el resultado:


Mi convocatoria tuvo un recibimiento más que cálido, y de pronto, a pesar de ser una hora en la que todo mundo tuiteaba lo insomne que se encontraba o lo mucho que extrañaba, de forma críptica por supuesto, al sujeto/sujeta que le rompió el corazón, el #chingasatumadre (que es como uno debe "resaltar" el tema: sí, con un signito de número) (no me miren a mí, yo no inventé tal arbitrariedad) se reprodujo como larva cibernética.



Razones para su popularidad:

1. Nos gusta la palabra "chingar". Es muy mexicana. Es el aporte más encantador del léxico vernáculo al castellano y, como todos sabemos, sus acepciones son infinitas.

2.
Chingar a tu madre sonaba más que adecuado en la madrugada del 10 de mayo.

3. Resultaba un desahogo eficaz y rápido.
#chingasatumadre lunes, #chingasatumadre flojera, #chingasatumadre trabajo, #chingasatumadre si no pones #chingasatumadre, etcétera, etcétera, etcétera.

4. Por último: somos simplones. Nos costaría mucho trabajo tener iniciativa y participar activamente en algo que realmente rinda frutos, pero no encontramos difícil adherirnos a una modita fugaz y jocosa. Además, ¿qué trabajo costaba poner #chingasatumadre en cada actualización del día? ¡Nada!



Observaciones fundamentales en torno al #chingasatumadre

¿Se acuerdan cuando regresaron las Pizzerolas, las ORIGINALES Pizzerolas con forma redonda que venían en empaque verde bandera? El fenómeno nos tomó por sorpresa -aunque ni siquiera me acuerdo qué estaba haciendo ese día, y ni siquiera estuve en Twitter, maldita sea- y Jorge Pinto desató una epidemia: la epidemia verde.

El #chingasatumadre no podría tener su encanto por dos razones fundamentales:

1. Jorge Pinto es Jorge Pinto. "LilianTheNerd" es... esa tipa que actualiza demasiado, llena los timelines de la gente y siempre se está quejando. No muy agradable a la vista. Y claaaaaro, no es que quiera ser demasiado paranoica/protagonista/con delirio de persecución/sociópata, PERO hubo quien no le entró porque, pues, le caigo mal. ASH. Ni que me importara su amistad demasiado

(esperen: dejen lloro un poco hecha bolita bajo la regadera)

2. El #chingasatumadre no nos llega como las Pizzerolas. No es algo que nos recuerde nuestra infancia, ni nos lleve de la mano a un momento exacto de nuestro pasado que ya habíamos olvidado, ni nos reviva sensaciones, olores y sabores. #chingasatumadre NO son las Pizzerolas, maldita sea. No son los recreos en la primaria, ni las tardes viendo Thunder Cats, ni el club de Gaby, ni nada de eso. Es sólo una estúpida grosería.

Estúpida y sensual grosería.

Pero el #chingasatumadre me hizo muy feliz. Su popularidad creció a niveles insospechados, y los tuiteros lo hacían con entusiasmo y valor. Era, después de todo, una empresa justa y valerosa: se trataba de demostrarle al mundo que los Trending Topics eran una idiotez. Fue como dejar a un perro muriendo en una exhibición de arte con el objetivo de CONDENAR a la gente que deja a los perros morir de hambre. Genial, ¿no?




Lo que más me entusiasmó fue descubrir que tuiteros que yo ni seguía, y que ni me seguían, habían abrazado el #chingasatumadre con fervor. Cuando reclamé mi autoría, hubo quien me preguntó: "Nah, ¿a poco a ti se te ocurrió?" (@y0rch_ para ser más exactos). Me sentí satisfecha... y un poco avergonzada, pero qué se le va a hacer.









Quisiera agradecer a todos los que apoyaron la causa. Espero no perder nota, será arduo pero lo intentaré. Si usted participó y no vio su nombre aquí, por favor deje constancia en la sección de comentarios con todo e impresiones generales:

Sin orden en particular:

@Borchacalas, @Caesare, @_PiNkY_, @Quechy, @mwff, @pacharrin, @mitzina, @marvin_irl, @ragazza007, @omarsaurio, @mrtnclzd, @justdanito, @jassina, @Valladares, @staregirl, @davidlh, @Esttibalys, @chinese_burn, @DonRul, @Maikol83, @alinesalazar, @annievenenosa, @sodadigital, @medicenjei, @FreemanAMG, @edgarcartre, @sQrs, @NaveganteJL, @elmccoy, @Maxita, @isopixel, @mauropm, @solsupernova, @il_Debasteitor, @zepzilia, @MJVega, @Nest0r, @diamandina, @dadaisis, @karof, @Beam, @jorge166, @jairtrejo, @g_clayton, @xibranc, @xponcho, @CelisAtlantista, @in_lack_ech, @Thermoplasta, @LoLaRoCKeR, @paumal, @dlarar, @MarciandreA, @diegoehg, @Cupto, @ricardore, @ixtepan, @Chavaluria, @trixivie, @andresmedina, @el_morris, @thedarkengel, @monjarock ... Y VARIOS MÁS, pero ya me dolió la mano.



¿Lo logramos? Al parecer. En algún momento en la mañana, aunque yo estaba en junta y ni me di cuenta. Maldita maldición.




¿Qué aprendimos de esto? Nada, esencialmente.

Salvo que los gringos SON estúpidos.

Ayer, aunque no lo crean, el TRENDING TOPIC número 1 era "Apple Shampoo". Así nomás. Quise indagar y creo que es una canción infantil. Me informan que es una canción de Blink 182, uno de cuyos miembros empezó a debatir al respecto. BAH. Sigue siendo tonto.

Lo que demuestra que son unos idiotas es que, al día siguiente, seguía siendo el tema de moda simplemente porque era el tema de moda y la gente se preguntaba por qué era el tema de moda. ¿No me creen? Véanlo ustedes mismos:



Y si se preguntan de qué habla la tuitósfera en este momento, no se quiebren demasiado la cabeza. Aquí lo tienen:




Por lo visto los gringos todavía recuerdan a Cosby, el negro que usaba suéteres felpudos, y también creen que Vancouver es una ciudad que tiene mucha onda, y piensan en este momento cuál sería su jodido nombre Twitter porno. IDIOTAS.





Le ganamos al sistema. Propongo un aplauso para los involucrados. Sudamos, reímos y lloramos. En algún momento pensamos que no lo lograríamos, pero lo hicimos. #chingasatumadre nos unió.


Y volvería a hacerlo.




Actualización:

Nuestro compañero Jair Trejo, el geek que todos llevamos dentro pero sin albur, creó una herramienta a la que no le entendí una naranjada para ver quién y cuántos tuitearon el #chingasatumadre, y creo que fueron alrededor de 341 tuiteros. ¡Bravo por nosotros!

He aquí el link.


Actualización 2:

Ya vi quién es el responsable de tanto alboroto (bueno: me lo comunicó el tuitero Mr. Wolf: o @davidhl). El maldito Mark Hoppus, que se ha propuesto una empresa similar a la mía, con la salvedad de que él es famoso y logra sus cometidos en menos de lo que maulla un gato. Eso es lo que yo suelo llamar "competencia desleal", ante lo cual sólo me queda quejarme como nena en mi bló.

Y si no me creen, ¡MIREN CON SUS PROPIOS OJOS! (alguien debería decirle que nos haga el favor de poner #chingasatumadre en los Trending Topics).




Te odio, Mark con apellido de griego. TE ODIO.




20 de abril de 2009

Se cierra la votación


Y les juro que no hice chanchullo. Todo aquí es legal, no como las elecciones en México y el IVA de Ticketmaster y los chows de Laura Bozzo y lo
light de los refrescos y los amigos que de hecho conoces en Facebook.

Para mostrar mi rectitud, he aquí unas impresiones de la encuesta con todo y estadísticas:

Cerramos la encuesta a las veintiún horas del lunes 20 de abril, y declaramos al ganador indiscutible...


















El compadre S.S., también conocido como Monstruoso, con la frase:

A veces, cuando estoy bajando fotos de personas que no conozco en Facebook, me gusta pensar que de hecho yo corté con ella.




He aquí las pruebas que sí quisimos presentar, no como los del IFE y como los productores de Laura Bozzo




En segundo lugar tenemos, como el amable lector puede constatar con un vistazo, a la bloguera Fa-fa-fabister Crowley, con la gran frase:

A veces, cuando se descompone el Large Hadron Collider, me gusta pensar que me llaman a mí para que vaya a Geneva y se los componga en chinga.



Y en tercer lugar tenemos a Yo-yo-yo-soy ella, con la frase:


A veces, cuando veo viejas ultra-buenas por la calle, me gusta pensar que son frígidas y anorgásmicas.



Excelentes frases las tres, muy superiores a la original, y tendrán un bonito regalo que está en proceso. El gato Malken fue removido de su cargo, por pendenciero, y en su lugar tenemos a la gata Mina. Hace básicamente las mismas gracias, como tomar agua del grifo y dejarse acariciar, así que le dimos chance:


Ni el gato Malken ni la gata Mina son de mi propiedad, como ya expliqué, pero igual los quiero. Los acaricio y no me hago cargo de su manutención. Todos los beneficios y ningún perjuicio.




En otras noticias

Ayer tuve una parálisis del sueño. Es la primera vez en este departamento, y sufrí los percances que la Wikipedia tan bien resumió muy a mi pesar. Me entró un miedo increíble, por ninguna razón, y no pude moverme. De pronto, tuve la sensación de que entraban...


Esperen.


Tienen que leer esto con mucha soltura, con mucha naturalidad, como si lo que dijera a continuación fuera equivalente a decir que ayer fui a andar en bici -que sí lo hice. Lo de la bici. 


...Tuve la sensación de que entraban ¡los mismísimos jinetes del Apocalipsis a mi recámara! Tuve la seguridad de que estaban ahí y, les juro, pude escuchar los golpes de los cascos contra el piso (las parálisis del sueño, como las películas malas, también tienen plot holes: el piso es de alfombra). Sabía que de voltearme los vería, ataviados con ropajes negros muy vikingos (las parálisis del sueño, como las películas malas, también tienen pésimos directores de vestuario) y rostros deformados y cadavéricos. Quise abrir los ojos y no pude. En mi sueño, cosas terribles que jamás podría reproducir en palabras tomaban lugar. De pronto, pude abrir un ojo. Luego, el otro. Respiré. Oscuridad total. Logré darme la vuelta y enseguida fui tragada por las fauces de un sueño pesado y violento, que me torturó durante 6 horas seguidas.

Bien padre todo.

Parálisis del sueño: definitivamente no es la recomendación de la semana.



En otras otras noticias

Hace mucho que no escribía en mis Textos Serios. Debe ser porque el nombre no sugiere nada divertido ni interesante.

En realidad, mi parálisis del sueño se originó por un libro de Auster. Pero lean acá mis sentidas reflexiones al respecto.

Aquí.




Lo cual también me recuerda que mi post favorito en ese blog es Discovery. Aún me parece perfectamente lógico, y perfectamente real, y aún me parece que colonizar el corazón de alguien es la empresa más grande que existe.



19 de abril de 2009

Por fin, he aquí la encuesta para determinar el ganador de la frase "A veces..."


Nomás que quedó cuatrapeada, si me dispensan vuestras mercedes. Si la arreglo pierdo las opciones ¡y miren cuántas son! Están acomodadas en el orden de recepción. Voten por su favorita y hagan a un bloguero ocioso feliz.


30 de marzo de 2009

Me gusta mi trabajo en El Chamuco


Porque aunque mi labor elemental es corregir la ortografía y luego sufrir vergüenzas cuando se cuela un CUPLIMOS en plena portada (que no dejé pasar directamente, pero que igual se suma a mi larga lista de infortunios ortográficos), de pronto tengo oportunidades invaluables para ensayar chispazos de brillantez.

Por ejemplo, un territorio que es todo mío: la sección de cartas.

Ojalá no me lean LOS JEFES, pero he corrompido esa parte de la revista. En mi reino, mando saludos a quien se me antoje: a mis amigos de la cuadra, a mis amigos blogueros, a mis amigos tuiteros, a mis vecinos sicópatas y a la señora del puesto de carnitas. Elijo las cartas a discreción, mediante métodos poco ortodoxos: sostengo una brújula sin aguja imantada, le doy dos vueltas en dirección contraria a las manecillas del reloj, la arrojo por la ventana y mido un ángulo perpendicular al sitio donde cayó. Ahí, marco una flecha con orines de gato y la dejo secar al sol. Al día siguiente reviso cuántos forúnculos han surgido de mi marca, y con base en ello decido cuántas cartas saco, en qué orden las coloco, y qué lectores desecho sólo porque sus nombres son Miriam, Cutberto y Quetzalcóatl.

También elaboro las cabezas de cada carta. Me permito bajezas tales como: burlarme del lector en cuestión y... burlarme del lector en cuestión. Uso mis frases y palabras favoritas como "es lo de hoy", "zopenco" y "arbitrariamente". Le tiro pedradas a la iglesia, incluso cuando la ocasión no lo amerita, y le quito las mayúsculas a Norberto, Jesucristo y Jean Paul The Second.

Cambio la ortografía y la redacción. Mocho las cartas sin recelo. Modifico la sintaxis. Pongo palabras en la boca hipotética de sujetos oriundos de Colorinao de Zapatitlán. Me conmuevo hasta las lágrimas con relatos absurdos y exagerados, que cabeceo con el amor tierno de una madre ante el primer golpe de su hijito varón.

Soy tan atrevida...

Hace rato llegué al pináculo de mi inventiva. Decidí publicar esto como sigue:

Para beneplácito de nuestros lectores, y divertimento de nosotros mismos, hemos decidido publicar el siguiente circunloquio en su forma primigenia: tal como nos llegó. Disfruten.

“señores selos comente enuna ocasion antereor,me agrada que agan critica de los politicos y ecleseasticos,nos defienden por este medio del marranerio que hai en la polaca,pero tambien no sean complices de las pendejadas del prd,en su siguiente edicion voi a checar aver si hacen critica del marranerio que hiso el prd en sus elecciones internas de hai es de donde se ba a ver de que partido politico estan por que eso si ese marranerio fue orquetado por bejarano que sige alas ordenes de el pinche loco del peje,que cuando fue encontrado con esos videos mas chingones que cualquir filme, y despues el peje se hiso pendejo que el no savia nada ami la neta nunca me hiso pendejo ese wei como si se los hiso en chalelandia(df o a nuestros supuestos "intelectuales"que de eso no tienen ni madres, como monsivais,poniatonska etc,..”

Gustavo Vera Pérez



Debo admitir que tiene mucha mala leche EXHIBIR a los lectores, pero ultimadamente... ¿ya vieron? ¡Un conejo que vuela!



Nota:

Los invito a continuar el juego que propuse en el poust anterior.

A veces, cuando ---aquí insertamos una situación perdedora----, me gusta pensar que ---aquí insertamos un sueño irrealizado---.



Al momento tenemos:


Trompetista de Falopio:
A veces, cuando no me siento el centro de atención, me gusta imaginar que soy la reina del mundo.


S.S.:
A veces, cuando estoy bajando fotos de personas que no conozco en Facebook, me gusta pensar que de hecho yo corté con ella.


Defeña Salerosa:
A veces, cuando caigo en la paranoia extrema y reviso sus conversaciones, me gusta pensar que yo soy la reina de este barco.


Omar:
A veces, cuando debería estar en misa, me gusta ir a oler ropa interior (sin usar) a Liverpool.


M.L.Rod:
A veces, cuando se me cuelan en la fila del metro, me gusta pensar que cuando sea grande no les agradeceré al recibir el Óscar.


¡Participen! Haremos votación y el ganador se llevará un regalo hecho por mí y el gato Malken.



19 de marzo de 2009

El post sobre Radiohead que llegó muy tarde y ya perdió todo sentido



Después de un sábado horrendo, en el que me enteré de cosas que hubiera deseado no saber nunca y en el que fácilmente trascendí la barrera del adolescente-idiota-con-acné al adulto-idiota-con-acné, tuve un domingo harto cansado. Ese domingo me la pasé corriendo de un lado a otro con una hoja de chútin, cagándola a cada rato como es mi costumbre, para luego prestar mis sagrados aposentos en una grabación de gran presupuesto que le incluyó las Pizzabrosas.

El lunes: lo mismo. Corrí, sudé, me requemé los hombros como suelen requemarse si uno está en la playa, y al final me semi-embriagué mientras comía arrachera. De ahí, de nuevo corrí a la cita que nos llevaría al Foro Sol y de ahí... Radiohead.

Pensé, durante horas ese día y el anterior, que me la pasaría lloriqueando en silencio, hundida en ese estado depresivo que resulta agradable y lánguido. Estaba preparada. Lo deseaba.

¿Qué sucede? Me la pasé excelente. Me sentí feliz.


Por Radiohead siempre he sentido un respeto doctrinal, similar al que se siente ante figuras de autoridad incuestionable. Su música me parece hermosa. Sospecho de los que no piensan de esta forma, pero en realidad me dan igual.

No tocaron
True Love Waits, no me tocó Fake Plastic Trees, pero fuimos testigos de You and whose army? con una actuación increíblemente poderosa, estremecedora, y dos canciones que jamás creí escuchar en vivo: Karma Police y Creep.

Y durante todo ese lapso, desde que el concierto inició hasta que entendí que ya no había nada más -adiós, esperanza de que terminen
Exit Music (for a film); adiós, esperanza de que el chilenote de dos metros a un lado de mí volteara a verme; adiós, casualidades funestas- tuve una sonrisa idiota, una sonrisa infeliz, el tipo de sonrisas que se cuelgan en la cara sin voluntad y sin propósito. Me sentía feliz. No me faltaba nada. No pensaba en violaciones sistemáticas a los más elementales derechos humanos, en las rupturas sentimentales, en las figuras endiosadas que dejan de estar endiosadas y hasta de ser figuras del todo, en los niños con hambre y los negros con Sida. En realidad, no pensaba nada. Volaba.

Me gustó mucho. Me sorprendí de que terminaran con Creep, igual que todos los asistentes, mientras miraba a mis compañeritos de la zona A (¡claro, si no presumo mi lugar ¿quién lo hará por mí?!) y veía rostros deformados por el placer culpable, que sollozaban "but I'm a creeeeeeeep -que nadie me vea-, I'm a weirdooooo -por dios, qué bajo he caído-, what the hell am I doing heeeeere -a la chingada, ¡venga desde ahí!- I DON'T BELONG HEEEEEERE" (a todo pulmón).

Por cierto, había gran cantidad de extranjeros en esta zonita (lo cual me pareció bellísimo: que gente de Ecuador, de Argentina, de Chile, de Estados Unidos viajaran a ver su banda favorita, con tanto fervor). Personajazos del mundo pop contemporáneo. Figuras lúcidas de nuestra cultura y nuestro espectáculo.

En la zona de los baños charlé con Benny, uno que alguna vez tuvo un greñero largo y cantaba "tonto, corazón-oh-oh", y tuvimos un momento incómodo, del tipo "creo que voy a voltearme para el otro lado" mientras mensajeábamos frenéticos en nuestros respectivos celulares.

Fui amiga de Benny Ibarra por 8 minutos y mi vida tuvo sentido. Y mi legado se incrementó, gracias a una foto pixeleada sin luz en la que mis dientes parecen gomitas hechas con aspartame.


Conclusiones generales:

  • Qué alucinantes son Kraftwerk. El hecho de que toquen su música como si no la tocaran, con esa frialdad misteriosa y fascinante, me mantuvo con la boca lo suficientemente abierta como para intentar nada. Salvo empujar a una tipa que le mandó un ese-eme-ese a otra (soy tan alta que puedo ver todo) (bueno, en realidad estaba husmeando) donde decía "k ueva me da, stan orribles"... Ilusa.
  • She's a model and she's looking good, tara-tara-rara-ra-ra-rá.
  • Me preguntaba Jordy que cuál fue mi favorita. Le dije que luego le decía. La verdad no supe contestarle. Todas fueron absolutamente alucinantes, pero creo que The Bends fue como ¡uoh! ¡Uooooooh!
  • Quise llorar con Exit Music. Oquei: lo hice. Y luego no la terminaron. Mi corazón se estrujó, pero algo dentro de mí encontró la equivocación poética, o como diría Elsa: humana. Algo que siempre has considerado tan intachable, casi perfecto, de pronto te muestra sus costuras y revela con ello su verdadera esencia. El error fue como ese momento torpe en el que tus dedos se encuentran por primera vez con los de la persona amada, y el chispazo surge tímidamente, pero con más fuerza que el abrazo intencional.
  • Esa metáfora estuvo fallida.
  • Me gustó que Yorke riera tanto.
  • Ed O' Brien se parece a Dr. House. Ya estuvo bueno de que nos hagamos tontos al respecto. Vamos admitiendo dos que tres verdades.
  • Me encontré a mucha gente en los lugares más disímbolos. Unos ex-compañeros de la prepa de Querétaro, incluido uno al que llamábamos Rejos (se apellida Regalado), se parece a Andrew VanWyngarden pero en feo y solía tomarse el Maestro Limpio sólo porque encontraba su olor "altamente exquisito". También, como rescate divino, un tipo que había semi-conocido en el centro cuatro horas antes: ¡a mitad de la fila del baño! Gracias a él mi vejiga no explotó.
  • I hope that you choke.
  • Sí escuché al señor que vendía las playeras "de esos güeyes".
  • El momento apoteósico fue cuando todos nos unimos en contra de un tipejo borracho que puso el desorden en nuestro pequeño grupúsculo de fans tranquilísimos y corteses. Gritamos al unísono "fueeera, fueeeeera" y le arrojamos cervezas en la cara (como ya dije: éramos personas educadas y decentes), hasta que apareció un monigote de seguridad y todos nos abrimos como las aguas de Moisés para que el uniformado pudiera hacer su chamba sin obstáculos. Cuando se lo llevaron, aplaudimos y nos abrazamos unos a otros (verídico) en el momento exacto en que, de pronto, apareció Radiohead. DOS triunfos consecutivos.
  • No me pareció condescendiente ni encontré dobles lecturas en lo que ya saben qué. Me gustó. Canté. Suficiente.


Y a continuación, un listado de los posts más bonitos al respecto:

Elsa - el más hermoso en términos llanos. Casi me hizo llorar.

Taquero - el más honesto, el de fan.

Jorge Pinto - el más increíblemente cómico.

Plaqueta - el que abrió LA discusión antes que nadie.

Hernández - el talentoso/suertudo, que además me echa de cabeza

Rufián - el que se burló con metáforas.

Emilio - el reflexivo (¡a quien también me encontré en la fila del baño!)

Jordy - el entusiasta/organizativo

Disculpitas a mis hermanos -hermana y cuñado, pues-, a quienes no pude atender como se merecen por etseso de chamba. ¡Abrazos para ambos!