Hace 9 días, soñé que me bebía un perfume. Sentí que el sueño duró toda la noche, y que en él me debatí entre beber o no el perfume: un trago primero, luego ponía el frasco en otro lado, luego regresaba a él, luego ponderaba los riesgos de beber alcohol del 96 con notas de bergamota, luego pensaba que era el perfume más delicioso del mundo. Al final, derrotaba, me lo tomaba todo y reflexionaba en lo mal que estaba, en lo asquerosamente mal que estaba empacarse semejante bebida.
En la mañana fui al Péndulo. En una pila de libros estaba éste, cuya portada me hizo sonreír:
Después recordé una fiesta de disfraces a la que fui en mis años mozos universitarios. Estábamos Fanny y yo en el cuarto de la anfitriona con nuestras bebidas en la mano, y después ya sólo tuvimos los vasos vacíos (entra tema musical de Los Fabulosos Cadillacs). Como nos daba mucha flojera salir a buscar más estabilizador neuronal, nos quedamos como tontas sobre la cama. De pronto, encontramos un frasquito en el tocador. Tenía un líquido ambarino y unas manzanitas en la etiqueta, sin leyenda.
Pasamos como media hora discutiendo si era perfume o era licor. Yo insistía en que era licor, pero Fanny argumentaba que tenía que ser perfume (porque, además, ¿quién tendría una frasquito de licor en su tocador?) (yo decía que cualquiera; es más, si yo pudiera tendría botellas de ron escondidas debajo de la cama).
Al final, nos lo tomamos. No recuerdo que haya sido malo, ni que nos sacaran en ambulancia, ni que... Es más: puedo asegurar con absoluta seguridad que no recuerdo lo que pasó después. Prueba superada.
El recuerdo explica el sueño, ¿pero cómo el sueño explica la foto? (entra tema musical de The Twilight Zone).
El comité evaluador de posts navideños decretó que esta gansada careció de sustancia jocosa, por lo que nos obligaron a poner esta foto (que nos recuerda a este listado).










