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23 de julio de 2008

Maravilloso post sobre nada (post sin estilo) (para ser justos) (post estúpidamente largo y sin tema)


Bueno: el post no es maravilloso. Y trata sobre algo: ¡mi dedo!

No. Miren: la verdad no tengo nada sobre qué escribir. Es decir: nada que pueda ser adherido a la bitácora en línea de
La Isla a Mediodía. Porque podría reflexionar, pero el asunto no nos llevaría a nada. Podría soltar una retahíla interminable de comentarios sobre la vida de subempleo (que es mi nuevo término para el freelance, pero ya lo registré ante Derechos Reservados), y cómo te permite tomar largas caminatas a través de la ciudad bajo el pretexto de que estás buscando inspiración.

El dentista me dijo que no hiciera ejercicio, ¡pero no puedo evitarlo! Ayer caminé todo Ejército Nacional, Thiers, Masaryk, Arquímedes, Paseo de la Reforma, Chapultepec (inserte un micro por ahí) e Insurgentes. Hoy me fui de la Condesa a Chapultepec a pie -en total estuve caminando durante dos horas ininterrumpidamente-. Un extranjero me preguntó cómo llegar a Bellas Artes y, gracias a mis explicaciones mafufas, concluyó que también era extranjera. No sé si fue eso o el turbante que decidí usar el día de hoy (el impacto ante el sexo opuesto ya no se consigue tan fácilmente: deben usarse métodos cada vez más heterodoxos y agresivos).

Luego fui a ver The Dark Knight al Cinemex Palacio Chino, a donde no iba desde hace décadas. La última vez, mi papá nos obligó a quedarnos a la permanencia voluntaria de Avión Presidencial (Harrison Ford es su lado gay; ¡hola, papá!). Fui muy grosera con mis acompañantes, porque no pude evitar tener un orgasmo prolongado ante la admiración de Christian Bale. Creo que ya lo había dicho, pero es -oficialmente- el Hombre Más Guapo del Mundo. Brad Pitt luce como un estúpido a su lado.

Una lástima que mi aportación al tema sea subrayar el atractivo insultante de Christian Bale. En serio: Christian Bale no debería existir. Es un insulto para todos, para hombres y mujeres. Ves a Christian Bale, luego ves a cualquier hijo de vecino y tienes que reprimir el vómito en proyectil. Y cualquier mujer desea morir más pronto gracias a la certeza de que NUNCA lo tendremos.

Uf. Creo que estoy escribiendo el post más idiota y carente de estilo de toda mi carrera bloguil. Lo coronaré con la foto que todos (uy sí: todos) (¿ven a lo que me refiero? La acotación anterior es TAN barata) me pidieron: mi nuevo corte de pelo. Advierto que es una foto tontísima porque les juro que posé más de 68 veces, y en todas lucí como una perfecta tonta. Me tomo muchas fotos con el Photo Booth éste y todas las borro porque no me puedo quitar la cara de psicópata. Ensayé con otras poses, pero todas fracasaron. Luego dije la palabra "idiotas" y le di click. Luego miré con desdén a la cámara. Los dos resultados a continuación:

Traiba los ojos rojos y el look a la despeiné, y no me importa lo que opinen al respecto... idiotas.


Este post está plagado de la palabra "idiota". Últimamente me gusta mucho, aunque jamás reemplazará el cariño que le tengo a "chalet" e "imbécil".

Ahora que me acuerdo, sí me pasó algo muy catastrófico el día de hoy. En pleno bosque de Chapultepec, mientras caminaba con toda la tranquilidad que te da saber que tienes tu vida por delante, unos escuincles corrieron hacia su mamá y le dijeron: "allá hay una innombrable". Presentí el ataque de pánico y me fui corriendo, con el corazón a tope y la respiración agitada. En el exabrupto tiré mi chamarra al piso, que una extranjerilla me alcanzó mientras intentaba llamar mi atención con señas (¿quién se fija en extranjeros cuando está resoplando?).

Luego, mientras veía la exposición de fotos de niños de todas las ciudades del país, ocurrió otro incidente de-tes-ta-ble. Antes debo recomendar que se fijen en aspectos muy importantes de dicha exposición: todos los niños de Querétaro son güeritos e hijos de señores pudientes que gustan de jugar golf y mandan a sus vástagos a tomar clases de karate, francés y pantomina. Los niños de Oaxaca no usan zapatos. Todos los de Jalisco son músicos, sobre todo futuros mariachis y bailaroes del jarabe tapatío. Los niños de Chihuahua se visten como cholos. Los del DF son muy eclécticos: los hay emos y comerciantes ambulantes, hijos de papi y tontuelos que no saben leer y escribir. Y los demás no cuentan porque a quién le importa la gente de Sinaloa.

Entonces, pasó un niño que le dijo a su abuelita claramente: "cuando lleguemos a la casa, podemos jugar con mi innombrable". Y la vi. ¡LA VI! ¡La tenía en la mano! Por Alá, no sé cómo no me desmayé, soy tan fuerte como una roca y tan vil como una muchacha de 22 que llora a media avenida.


Oigan: ya me cansé de escribir este post idiota. Seguramente ustedes de leerlo. Vayan y coman omelettes. Adiós.


18 de julio de 2008

¡Envídienme!


Otra vez vengo de una visita de madrugada al dentista, tengo la boca y el cuello anestesiados, mañana me voy a Muse totalmente drogada (no en el buen sentido), el sábado está programada mi cirugía dental, y no he sentido en modo alguno tener mejor juicio que hace seis meses. Ni confío que dentro de ocho lo tenga.









Ahora sí: ¿qué esperan para sentir una envidia insultante?


Actualización:

Después de una de las peores noches de mi vida -quizá la peor-, acabo de salir por SEGUNDA VEZ del quirófano. Me hicieron la cirugía hoy, me extrajeron la muela partida en pedacitos, me dio una hemorragia de exactamente 4 horas y media, supe luego que me habían rasgado una arteria en el vasoconstructor del colgajo del vasoconstructor de la arteria y estoy aquí, escribiendo, sin haber ido a Muse.

No me gusta mucho el autocompadecimiento, contrario a lo que cualquiera inferiría al leer este cuchitril-bló. Pero de todas las situaciones pinches por las que he tenido que atravesar en mi vida, ésta se lleva las palmas en cuanto a frustración y dolor físico. Les escribe el guiñapo de La Isla a Mediodía.

Me retiro a maldecir mi suerte. Creo que ahora sí el karma está en deuda conmigo. Y no se me ocurre -o sí- cómo podría nivelarse de nuevo.








No, esperen. Todavía tengo largo aliento para quejarme al respecto. Hace unos meses no fui a ver a los Smashing Pumpkins por razones fuera de mi alcance, aún con boleto en mano. Hace todavía más meses, permanecí la mitad del Manifest con otro dolor estúpido e insensible de muela. Hace más de un año, precisamente en el primer concierto de Muse en México, tuve fiebre durante todo el rato que tocaron. Lo único bueno de esa vez fue una reseña mafufa que salió en las páginas centrales de La Mosca.

Y ahora, sin importar que llevara más de dos meses planeando el tingladito, estoy escribiendo un post ultra-quejica con uno de los dolores más brutales que alguien puede sentir.











¿Siguen leyendo? ¿De verdad no se han cansado de mi patetismo? Muy bien:

¡Vi dos capítulos seguidos de María Mercedes! Y eso no es todo, no. Cuando se acabaron, ¡vi dos capítulos seguidos de María la del Barrio!

¿Quieren que siga o le dejamos así?








Odio mi vida.