8 de octubre de 2010

Mi amigo Billy


Cuando estaba en Buenos Aires conocí a Billy (o Guillermo Alén, un nombre que será muy importante en unos años). Puedo decir sin reservas que él fue mi mejor amigo en el tiempo que pasé allá. Lo recuerdo siempre en nuestros paseos por las calles hermosas, calurosas y amplísimas de Buenos Aires. No nos vimos mucho o, en todo caso, supongo que menos de lo que creo. Pero todas las veces charlamos durante horas, ininterrumpidamente, de cualquier cantidad de temas posibles. Fuimos al teatro, en la calle Corrientes como es debido, una noche lluviosa después de cenar en el "comedero para estudiantes pobres". Intentó llevarme a muchos sitios que, según él, eran excelentes para comer. Siempre que llegábamos estaban cerrados. Luego de pasar un fin de semana en Iguazú, me dijo que me había puesto más bronceada. Me llevó, eso sí, a las mejores empanadas argentinas. Yo me empaché unas siete y me bebí a grandes tragos una Quilmes Stout mientras lo escuchaba hablar de literatura, sobre todo, y pensaba: qué tipo tan interesante, podría pasar horas escuchándolo.

Otra tarde le dije: "¡Deberías ver a un tipo que comenta en mi blog! ¡Muy lúcido! Se hace llamar El Profesor". Billy se rió y me dijo: "Che, pero si soy shó".

En fin. Nos la pasamos muy bien. Le confié muchas cosas al calor de unos tragos maricones con bebida energética y licor de melón, que no me pusieron ni tantito borracha, a pesar de que luego le sumé varias cervezas, esas cervezas que los argentinos beben en unas botellas gigantescas de ¿un litro? ¿Dos? Luego corrimos de vuelta a Corrientes con Junín, donde me quedaba, para hacer mi mochila y tomar un taxi a Aeroparque, pues partiría al Calafate. Eran las cuatro de la mañana y la ciudad estaba dormida pero, al mismo tiempo, nunca tan despierta como entonces.

Sé que de haber recorrido Buenos Aires sola no la habría encontrado tan hermosa y, a la vez, tan hermética. Sobre todo porque Billy, como buen argentino, la ama y la odia con la misma intensidad. Vive su propia ciudad, en cada poro y en cada parabús y en cada pedazo de césped.

Buenos Aires, ah, Buenos Aires... qué te puedo decir. Buenos Aires es como una amante mala que me trata como a un gusano en verano, y en otoño me abraza y me dice que me va a amar por siempre. El invierno es una prolongación de eso, con más bufandas. La primavera es cuando empiezan a verse las grietas, discutimos por cosas boludas como qué video llevar en el Blockbuster o si pedir chino o no, yo empiezo a sospechar que sale con otros, las cosas se entibian. Verano, y vuelta a empezar.

Es mala, sí... pero es mía. Y yo soy suyo. Y ella lo sabe.


Ahora que estoy acá, mantenemos el contacto con correos esporádicos. Le decía que cuando él sea un escritor laureado y yo me quede en el intento, algún editor holgazán hurgará entre nuestra correspondencia para rellenar las novedades primavera-verano 2034. Él me respondió que le hace gracia cómo todos los aprendices de escritores sueñan con los "volúmenes compilatorios de las cosas que escribíamos mientras estábamos en el baño y las conversaciones completamente ociosas que tuvimos y que no deberían interesarle a nadie".

Pero le pregunté si podía reproducir algunos párrafos y me dio todo el permiso, porque "lo que escribo para vos es tuyo".

Hablábamos la otra vez, por ejemplo, de Montevideo. Ya se sabe la relación Buenos Aires-Montevideo, pero Billy fue el primero que me hizo notar lo pasivo-melancólico de la ciudad. También, gracias a él, pude notar la enfermiza y dependiente relación de los uruguayos con el mate.

Montevideo es eso que decís: una ciudad tristona, preciosa y alejada del mundo. Una especie de hermana menor de Buenos Aires, la rara de la familia, la loca del altillo. Igual de antigua y venerable pero olvidada, abandonada, paralela. Todo barrido por el viento, silencioso, medio desierto. Con más librerías increíbles por metro cuadrado que ninguna ciudad que yo haya visto, incluyendo Buenos Aires. Cada vez que voy, vuelvo más enamorado de Montevideo; si no estuviera tan caro meditaría seriamente liar el petate e irme a vivir un año allá, a ver si aguanto la vida en cámara lenta y el miasma melancólico o sucumbo a la indolencia, me agencio una linda uruguaya que me cebe mate y no me voy nunca más.

Luego me contó una anécdota increíble sobre Borges y Casares. Resulta que Billy trabaja en una librería de viejo hermosa, en Junín a la altura de la Recoleta, donde han comprado primeras ediciones de verdaderas joyas (ahí fue donde me mostró la primera edición de Los lanzallamas, de Arlt) y otras rarísimas y bellas del Quijote, por las que los coleccionistas pagan millonadas.

...Le puedo mostrar el folleto que tenemos en la librería escrito por Borges y Bioy Casares sobre las ventajas de la alimentación láctea que hicieron por encargo de una compañía lechera... El encargo era tan ridículo (y su necesidad tan grande) que Bioyrges decidieron no sólo defender sus ventajas, sino proclamarlas a pleno pulmón, con muchas referencias históricas y clásicas de dudosísima autenticidad y gran cantidad de científicos y experimentos delirantes que sólo existieron en su imaginación. Absolutamente desopilante.

Luego la cosa se pone apocalíptica y brillante y enciclopédica y erudita:

El otro día pensaba, justo... Todos los futuros locos que se imaginaron que íbamos a estar vestidos en papel de alumino con autos voladores, y al final somos los mismos boludos de siempre, pero con un aparatito negro en la mano, que con apretar unos botones nos abre toda la información acumulada y amasada por los siglos. No podía ser la república platónica, la ciudad celeste de San Agustín, la utopía de Tomás Moro, o aunque sea el Götterdämmerung o el paraíso a vapor y sin clases de Marx... No. De todas las utopías posibles, justo nos tuvo que tocar la de Diderot...

Pero sobre todo, y en mis momentos más oscuros, que abundaron en Buenos Aires (donde permanecí varios días sin "guita" y supeditada a los caprichos de la burocracia bancaria, por contar mis pesares más comprensibles), Billy siempre era aire refrescante, una voz luminosa que me sacaba del marasmo. Así que, haciendo mi autoestima un lugar más habitable, me quedaré con la percepción (naturalmente, equivocada) que tiene de mí:


Es una agradable y divertida mexicana ligeramente fashionista que conoce los códigos, pero no se los toma en serio, que sabe que es bonita sin ser un misil, y que no tiene mayores complicaciones familiares, sentimentales, ni nada...

*Pausa para pensar "Ajá, sí, claro" y luego continuar*



Ya por último, nomás para que lo conozcan, me pasó un video donde sale departiendo con el recién fenecido Rodolfo Fogwill. El video empieza y termina de forma extraña, aunque justo el final resume lo que yo siento por él.




Sobre él, me explicó: "El video lo compaginó y "remixó" un amigo bipolar que vive bajo grandes dosis de estabilizantes y youtube, así que el arreglo es bastante, eh, peculiar".


Supongo que este post rompe con la "programación habitual" de La Isla a Mediodía. O con el orden de capítulos, no sé. Seguía un post sobre Nueva York, pero me invadió la emoción por compartir esto.

Como sea, ya saben que me encuentran más en el Tumblr. Como aquí donde escribí (yet again) sobre el freelance y demás.


***


Un bonito deseo sería tener la alegría de conversar a diario con Billy. Tal vez en el futuro, si vivo una temporada en Buenos Aires. O él una en el DF. O ambos en París, o en Londres, o en Helsinki. La imaginación lo hace todo posible.




9 comentarios:

Zabioloco dijo...

Siempre he sido fanático de ese tipo de amistades.

A veces viajas para conocer personas, tal vez de una manera más profunda de la que se puede intimar con un lugar...

ël era Billy y tú?
como en Easy Rider?

Patitas de Perro dijo...

Hace menos de una hora hora fui al supermercado, el señor de la tercera edad que empaca lo comprado, aplasto con toda intencion la botella de agua que compre, no se que es lo que le recuerde mi fisico pues no me conoce, el, en actitud de bondad me mira como si su mala intecion no existiese, como es normal me contagio su mala leche esa pequeña abolladura en la botella es su felicidad y mi tristesa.

Lilian!, cada vez que te leo me dan ganas de comentar tus posts!, no me atrevo pues no me gustaria contagiar-te mis fracasos!

Saludos

el Profe dijo...

Buenos Aires es tan fantástico como Lili dice.

Yo, no.

Unicornio dijo...

Gracias por unas líneas más para recrearlas en la memoria eidética de un "anti-diluviano" (sic y re-sic).

Y gracias por proveernos de otro argentino "shenshillito y carishmático" (parte de algunos de "Les Luthiers" y de Messi en las playas mexicanas, aunque no lo crean!).

Y en fin, gracias por escribir.

Inopinadamente, desde una secadora portátil en el Sur-sureste Mexcano (cuánta fregada agua, caraxo!), te saluda,
el "shenshismático" Caballito con Cuerno...

P.D. Po's Pa'l Profe: Buenos Aires NO es tan fántástico como creeríamos...
Es mejor. Más bien, "Borgiano".
Y parece que "usté" también... Saludos!

Unicornio dijo...

Fe de erratas:
donde dice...
(parte de algunos de "Les Luthiers" y de...)
DEBE decir:
(APARTE de algunos de "Les Luthiers" y de...).

(Este resbalón fue cortesía del triste teclado húmedo de la computadora portátil a prueba de derrames y de inundaciones del

empapado (y ya reseco) Cuaco con Cuerno...

P.D. Ya llovió...

romina dijo...

Buen post!
creo que los mejores amigos se conocen así y que experiencias buenas podes lograr.. estoy buscando hoteles economicos para poder hospedarme en Buenos Aires..voy sola.. así que espero poder hacerme de un grupo y pasarla bien.. quien sabe.. quizás conozco a un "billy" como vos!

Ez dijo...

no se como di por acá... de todos modos gracias, me hiciste viajar un buen rato!

saludos

Enrico dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrico dijo...

Yo como "Patitas de perro" tampoco me había atrevido. Pero hoy sí.