17 de agosto de 2009

Su nombre es Howard Wolowitz

Mírenlo.




Este tipo me gustaba en la secundaria.

El mismo peinado absurdo, la misma mirada semi-concentrada no obstante imbécil, la narizota descomunal y los mismos gestos que te harían correr desesperadamente por una vereda, con la ropa destrozada, sangre de vaca en el rostro, y un tipo con una motosierra y una máscara de cuero persiguiéndote.

Ahora puedo decirlo: Wilfrido. Todos los que tuvieron la desdicha de conocerme en aquella época, mis dulces 13-14 años, recordarán que el tipín me gustaba mucho. Era un idiota, como todos los idiotas de su edad, pero a mí me parecía guapísimo. No precisamente brillante, pero a quién le importaba.

Su primo, que iba en mi salón, fue un día a mi casa y vio la descomunal carta de reyes familiar que mi hermana había escrito. Ahí pedía algo para cada uno. Como yo era una idiota, como todas las idiotas de mi edad, había pedido tener un NOVIO. A un lado estaba escrito, con letra chiquita y temblorosa, el nombre del narigón del peinado absurdo.

Estábamos Wallie y yo sentados en la mesa del comedor, haciendo quién sabe qué idiotez propia de los idiotas de nuestra edad, y yo estaba de espaldas a la infame carta. Veía que Wallie miraba detrás de mí y se reía, pero yo pensaba que tenía una infatuación adolescente con mi cabellera. Cuando se fue, volteé hacia mi lugar y ahí estaba: la prueba definitiva, trágica, de mi gusto por su primo hermano.

¡Oh, cuánto sufrí!

Wilfrido era novio de mi prima Robustina, dos años menor. Aún así, como mis primas eran esa clase de muchachas de campo que de alguna manera se las arreglan para ser muy cool, fui introducida a un mundo que no conocía (yo, que me desvelaba viendo Nickelodeon y vestía con pants y playeras de ponys con alitas de colores). Íbamos a montar, a hacer fogatas, a su rancho a decir que éramos geniales por tener 14 años, ir a un rancho y prender una fogata; a montar otra vez, a ver películas que sus papás quitaban porque decían muchas groserías y dos personas se besaban repetidamente, a comprar un helado, a ver a sus primos que no eran mis primos.

Cuando llegó otro primo que no era mi primo, y cuyo nombre ya ni recuerdo, Wilfrido me jugó una mala broma. Había llegado yo a la casa de mis primas, para entonces ya con nuevo peinado y ropa decente (i.e. pescadores, chamarra de mezclilla y una blusa roja TODOS los días durante TODO ese "verano"), y sus primos estaban ahí con sus cabelleras y su guapura adolescente. Yo dije alguna tontera y me fui a mi casa. Más tarde, Wilfrido me habló por teléfono para decirme que yo le había gustado al primo de mis primas.

Mentira flagrante.

Luego, cuando cumplí los 15, me mudé a Querétaro y seguí viendo a Wilfrido, que vivía por mi prepa. Ahí me presentó a su amigo XXX, que no se llamaba XXX pero que le decían así porque entonces XXX todavía estaba de moda, y su amigo XXX me acosaba. Y luego ya no. Y luego otro día fui a casa de las primas de Wilfrido a comer por el cumpleaños de una de ellas, y luego fuimos al cine y no traía lentes y no vi nada y no recuerdo de qué trataba, pero era Final Fantasy.

-si sienten que estoy divagando, mándenme un correo al pasado, al momento en el que estaba escribiendo el post-

Oquei. El punto es que a mí me gustaba un tipo así de perdedor. Y la verdad es que hace ya unos días que me había dado cuenta de que Simon Helberg es idéntico a ese Wilfrido que nunca me hizo caso, que me mandaba mails como uno, que hablaba con una falsa papa en la boca, que estaba larguirucho y tonto, y que se tardó como 7 años en acabar la prepa. Y tenía un punto, uno muy bueno, pero otra vez lo olvidé.



PD. A Wilfrido lo olvidé de inmediato, sólo para infatuarme ipso facto con un sujeto que usaba playeras negras, tenía el cabello largo y decía "grrrrooooar" a la menor provocación.


12 comentarios:

Rafael Erre dijo...

Es regla que la mayoría de las personas que juegan con nuestro corazón juvenil se llamen José, Juan o Carlos.

El Agus dijo...

No tiene nada que ver con José Juan pero...¿y tu columna en el Chamuco?, el número pasado no salió.

Saludos.

W.J. Porter dijo...

"yo, que me desvelaba viendo Nickelodeon y vestía con pants y playeras de ponys con alitas de colores". Soberbio. Simple y llanamente soberbio. Que se necesitaria para que usaras dichos pants otra vez? Aunque sea en 31 de octubre o algo.

Morinakemi dijo...

No mames, no entendì ni madres. De todo esto solo puedo concluir que efectivamente, los preadolescentes son muy estúpidos.

ge zeta dijo...

Me perdí un poco. Ok mucho. He mandado el correo al pasado, espero lo hayas recibido y corregido el post, y que cuando yo de "Publicar comentario" éste ya no aparezca porque es un nuevo post. Y claro, todas esas cosas que pasan cuando uno cambia el tiempo....

ge zeta dijo...

Demonios, no te llegó entonces.

Y era "dé", no "de"

kimagure_gil dijo...

Howard me caé muy bien, es super cool en Big Bang theory!

Pero suele pasar que a veces dejamos de ser superficiales y vemos otras cosas que nos parecen maravillosas y nos arrastran a amar, y a veces a escondidas.


Que mal pedo. Yo siempre me fijo en las chicas que usan lentes, sea como sea que ellas sean. Te comprendo. Espero que ahora tengas un galanazo, pues por lo que escribes, creo que eres guapa.

sigueme: www.tlqbeo.blogspot.com

D´Maurice dijo...

Si querias confundir con tu relato lo lograste.

Que tiempos aquellos 13-14, ser asi de idiota me gustaba.

Saludos

Gabriela/undies dijo...

Si tuviera que escoger a uno de The big bang theory me quedo con el cafecito, tengo una debilidad por los indios (de la India, no todos).

Pero yo qué digo, tengo el peor gusto en hombres y soy un geek magnet comprobado.

Lucas dijo...

Algunos seguimos siendo igual de idiotas aunque hace mucho no tengamos 14.


Te puedo pedir que habilites los comentarios con NOMBRE / URL ??

Yosh Panda dijo...

Yo todvía me desvelo viendo Nick... pinche inmadurez mental que me cargo :(

Roberta Sparrow dijo...

ahhh jajaja, ¿ese josé juan iba en la uno? entonces a mi también me gustaba. tengo una foto en la que está jugando maquinitas con una cara de bobo digna del amor de una treceañera :)