Mostrando las entradas con la etiqueta referencias simpsonianas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta referencias simpsonianas. Mostrar todas las entradas

29 de agosto de 2010

Lollapalooza

Los de mi generación (nacidos a mediados de los ochenta) tenemos una primera imagen del Lollapalooza: Billy Corgan con cabello y piel amarilla sosteniendo este hermoso diálogo con Homero Simpson en el backstage del "Hullabalooza":


Homer: You know, my kids think you're the greatest. And thanks to your gloomy music, they've finally stopped dreaming of a future I can't possibly provide.


Corgan: Well, we try to make a difference.



Uno de los episodios más grandes de Los Simpson, el Homerpalooza, está repleto de momentos clásicos: uno de mis favoritos es cuando corren los créditos con el tema simpsoniano, pero
grungeado por Sonic Youth, mientras varios sujetos de caras inexpresivas "bailan" con sólo dos movimientos en loop infinito. Es enorme.

The Smashing Pumpkins, una de mis bandas favoritas de la adolescencia, se juntaron en Chicago. La esencia rockera, marginal, que sólo podría originarse en una ciudad con un pasado tan oscuro como ésta, se siente en todas las calles del imponente Chicago.

Desde que me enteré del line-up del Lollapalooza de este año quise ir. Pero no tenía la visa, así que hice mi mejor esfuercito por ir a poner mi cara de idiota a la embajada. Me tocó un cónsul asiáticoamericano que hablaba el español de una forma lastimosa, así que acabé ofreciéndole llevar la entrevista en inglés, lo cual tal vez me dio una ínfima ventaja. Después eché un rollo sentimentaloide sobre
cuánto amo la música y cómo mis bandas preferidas tocarían en el Lollapalooza, y al final me dio la fichita con la aprobación, pagué el envío, salí exultante, y compré un boleto combinado México-Chicago-Nueva York-México esa misma noche.

Una de mis mejores amigas de la preparatoria, Paulina, a quien conocí en mis -ahora inútiles- clases de francés, se mudó a Chicago en 2003. Tenía exactamente 7 años sin verla, pero me pareció muy curioso cómo desde el primer momento todo volvió a ser tan natural como antes. Aunque la verdad no nos vimos mucho, porque yo salía desde temprano hacia el centro de la ciudad -ella vive muy al norte- y sólo por la noche nos encontrábamos en el Giordanno's, el restaurante donde trabaja.

Y al fin, chanca-chancán

Estas son las bandas que vi, en orden:

The New Pornographers (amaré toda mi vida a Neko Case y algún día la veré como solista también)
The Big Pink (buena onda sin llegar a más)
The Black Keys (una de las mejores bandas de estos días: rock muy clásico y potente)
Lady Gaga (espectaculazo con sangre, fuego y lágrimas, como debe esperarse de ella)
Stars (lindos)
The xx (hipnotizantes)
Grizzly Bear (amo esta banda y los amé en vivo, son sencillamente espectaculares)
Metric (ya son súper estrellas, pero Emily Haines siempre cumple)
Spoon (buenísimos)
Cut Copy (Hearts on fire fue tal vez la canción más bailada del día)
Empire of the Sun (teatrales, con bailecitos estrambóticos, muchos juegos de luz, We are the people fue la más aplaudida)
Yeasayer (estoy enamoradísima de Anand Wilder, esperaba con ansias escuchar Madder Red en vivo y terminó por conquistarme)
Instituto Mexicano del Sonido (prendieron muchísimo, no faltaron los mexicanos con banderas y el "putos todos"; bueno no, eso me lo estoy inventando)
MGMT (no pude verlos en el Motorkr 2008 por muchos motivos tontos -maldito Foro Sol, cuando iba a la mitad del camino ya estaban terminando y me consolé con Nine Inche Nails-, pero esta vez me vengué: el nuevo disco me gustó mucho por ser totalmente distinto al primero; creí que no iban a tocar Kids por lo choteada pero sorpresivamente lo hicieron)
The National (qué buenos son; para estas alturas, los escuché tirada en el pasto en el atardecer)
Arcade Fire (son ENORMES, nada que diga de ellos va a sonar original, pero son unos dioses, así nomás)

Me perdí, por logística, porque las decisiones deben tomarse, porque el cielo es azul, porque la vida es injusta, porque ¡ay!:

The Antlers y The Walkmen (me dolieron hasta el tuétano del alma, sobre todo los segundos, a quienes sigo como desde 2004)
Wolfmother, Minus the Bear, el set de Justice, The Strokes (ay), Ana Sia (snif), Devo, Hot Chip, Los Amigos Invisibles, Gogol Bordello, The Temper Trap (bah, los veré en el Corona), Social Distortion, Green Day (los habría visto por mera curiosidad), Phoenix y Soundgarden (que el camarada me reprochó hasta lo indecible, pero tuve que decirle que yo nací en 1986 y la fiebre grungera no me tocó; en cambio Arcade Fire me conmovió desde Funeral).

Antes de que apunten su dedo flamígero contra mí, entiendan que eran OCHO escenarios, el Grant Park es inmenso, y casi todas las bandas buenas se empalmaban de alguna forma. Las decisiones fueron tan dolorosas como la de Sophie (o tal vez más).


Detalles curiosos:

El primer día estaba yo viendo a Lady Gaga en mi pedacito de pasto, sin molestar a nadie, charlando con unos güeyes defeños que luego se movieron para otro lado, cuando divisé frente a mí a una muchachita gritando A HUEVO con toda la potencia de sus pulmones. Era la clásica chava de Interlomas poniendo el desorden con una gringa gordis a la que ya le había enseñado a entonar nuestra frase nacional. Acabé ahí mismo departiendo, con eso de que me veía con cara de "saber hablar español".


Oh, hola.


Con gringos con los que hablé de manera arbitraria, me inventaron muchas nacionalidades. Esta circunstancia se repitió a lo largo de mi viaje por el Gabacho -ah, cómo amodio esa palabra-. Por ejemplo: el primer día pasó un gringo borrachísimo y me señaló a una pareja que empujaba la carreola de su bebé, luego me preguntó si eso estaba bien, si creía realmente en el fondo de mi corazón que eso estaba bien. Le contesté que cada quién, y en eso me preguntó de dónde era, e intentó adivinar, y después de un rato dijo que si de Bolivia. Más tarde, estaba sentada en una cafetería aliviándome el dolor de cabeza, cuando se sentaron otros gringos a decir estupideces. En cuanto les contesté no sé qué cosa, uno de ellos me miró de forma muy circunspecta y preguntó: ¿Français? Yo le contesté: Nel, mexicain (al menos después me regalaron hórrido vodka que sirvieron generosamente en mi té helado).

Así sucesivamente: española, italiana, turca, griega, árabe, brasileña y colombiana fueron otras nacionalidades que me inventaron. La próxima vez voy a decir que vengo de un lugar mágico donde no existen los pinches estereotipos.

También conocí a unos fresas satelucos que luego, por diversos motivos, acabaron cayéndome re-mal (al menos me regalaron Jack Daniels directo de la botella). Pero estuvo bien, porque al final gracias a ellos pude contactar a M y M, con quienes acabé teniendo toda una aventura digna de película noventera. Nos subimos a una de esos bicitaxis y recorrimos las calles principales del centro de Chicago, no por gusto sino porque el conductor se perdió y nos dio paseada gratis. El gerente del Giordanno's nos regaló una pizza y tuvimos importantes momentos de circunspección espacial y esa lucidez tan especial de la no-lucidez. Lo mejor fue cuando entramos a un Seven-Eleven y el que atendía era árabe y casi casi gemelo de Apu: fue un momento tan simpsoniano, y oh el tamaño de los slurpees y su simbolismo en la idiosincracia norteamericana, etcétera.

Algunas fotos:


Millenium Park


Oliver Sim, de The xx, a través de la pantallota.


Romy Madley Croft


En esta foto de Grizzly Bear hay en primer plano un gringo que parece estar sonándose los mocos "a pelo" o, de plano, esnifando coca. Depende de la perspectiva de uno: candorosa o más bien decadente.


La única foto no-mala de Metric.


La clásica gringa echadota en el pasto, no se sabe si por borracha, por insolada o nomás por güevona.


Desde que Mariana nos dijo que el edificio con forma de diamante fue construido por una arquitecta y que en realidad tiene forma de vagina, me quedé clavada con el edificio-vagina. No podía dejar de mirarlo y pensar: es una vagina enorme. Y brillante por la noche. ¡Brillante!


Cielo buena onda.


Señor con playera altamente graciosa.


Dan Whitford de Cut Copy (sólo a él se le ocurre vestirse con camisa, todo para terminar empapadísimo en sudor)


Frijol contra edificios


Nuestro amiguismo duró como 2 horas con 18 minutos. Exactos.


Por Alá: Anand Wilder es tan sexy. El más guapo de todo el Lollapalooza. Fácil.


Ya: cásate conmigo. Ya. Ahora mismo. Le daré a tu familia una vaca y un borrego en prenda por tu amor.


Instituto Mexicano del Sonido, pronunciado: Mexican Institute of Sound -porque ni modo que los gringos intenten pronunciar un nombre tan largo, no, pues no.


Andrew Van Wyngarden haciendo un puchero.


Con tal de ser cómico y que la gente le pidiera fotos, este sujeto se enfundó en un traje de látex y se anduvo paseando bajo el sol y las temperaturas de casi cuarenta grados. Es al mismo tiempo conmovedor y desagradable. Sobre todo por el sudor que estaba haciéndole alberquita ahí dentro.



Empire of the Sun.


Edificios acá (pie de foto de la clasificación "cuando uno ya no sabe qué poner de pie de foto").


Escenario Budweiser.


The Black Keys.


De nada.


Fuente del Grant Park con cielo mamón por detrás.


Gringous locous al atardecer.


Creo que esta fue una de mis fotos favoritas: Lady Gaga en todo su esplendor con garra... y la garra de un anónimo en consonancia.



Conclusión: gran concierto. Repitámoslo.




2 de julio de 2008

Fotopost con recuerdos infantiles

El sábado fuimos al Papalote Museo del Niño. Hacía más de una década que no ponía un pie en el lugar y mi observación pertinente es que sería perfecto si no estuviera infestado de niños.

¡Malditos malditos malditos niños! Con sus piececillos ágiles y sus cabelleras libres de caspa, con sus cuerpos atléticos y resistentes, con su tenis de lucecitas y sus sonrisas chimuelas, con toda una vida por delante y el lienzo de las meteduras de pata absolutamente nuevo y listo para entrenarse.

¡Los odio!

Sí, hubo un tiempo en que hasta su servilleta fue niña. Afortunadamente, superé el estropicio a base de Emulsión de Scott y una exposición prolongada a las películas de adultos que mis papás nunca se molestaron en censurar.

Hoy, a mis 22, regresé a ese antro de perdición donde “tocas, juegas y aprendes” (pues ni que fuera la pérdida de la doncellez en la parte trasera de un cine triple equis).


Imágenes que se pretendían jocosas y terminaron en el olvido:


Hubo un tiempo, en las glorias de la blogósfera como experimento sociológico/cibernético, en que el máximo chiste compartido era que Mulder se la comía. No había más. La era dorada de la Mulderselacomemanía está en franca decadencia, pero algunos todavía recordamos y salvaguardamos la famosísima tendencia.



Mulder no me dejará mentir. Lo he presentado a extraños al mundo bloguil con un contundente "Él es Mulder" y recibido a cambio un "¿El que se la come?" automático.


Acá doña Petro está a punto de girar en el famoso Giroscopio adminículo que da vueltas que no es Giroscopio. El mentado momento angular o como se llame me ha mantenido con un dolor de brazos que no disminuye ni con una rutina de aeróbics de alto impacto. Un momento: quizá agitar los brazos fuertemente no sea el comportamiento más sensato para el dolor post-momento-angular.



Quiero que noten el auténtico dolor físico de su servilleta al yacer durante unos segundos sobre la cama de clavos. Creo que ya no debo esperar respuesta para mi entrada a la Escuela Tibetana de Fakires Unidos.


Petronila tiene madera para esa escuela. Le voy a decir que mande su solicitud.



Por la noche tomamos vino tinto en tetrapak, prueba fehaciente de que uno ha perdido todo el estilo que le quedaba. También es un testimonio visual de lo fabulosamente intelectual y mórbidamente atractiva que luzco con mis lentes de armazón. Está bien: no.


Esto es lo más cerca que estarán de observar una escena/situación lésbica entre mi "compañera de departamento" (¡odio odio odio la palabra "roommate" o, peor aún, "rumi"!) y moi.

(espero que nuestros videos secretos no se filtren en la red)







¿Ya mencioné que odio a los niños? Uf, son tan pequeños e inocentes.


28 de abril de 2008

Los mayas tienen un secreto perdido y ancestral que perteneció a mi padre y a mi madre y a tu abuelo antes de mí y...

A Jacinto Fifa lo conocí en el primer día de la universidad. Traía el cabello largo, dijo que su comida favorita era el pan dulce, y se burló de alguien cuando dijo estupideces en su presentación. Yo hacía dibujitos en los ratos libres y él se mofaba de todos. Decidimos unir fuerzas y mofarnos de todos con dibujitos, con lo que nació la Sociedad más poderosa de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales. El tercer socio tenía el papel de darnos aliento a la hora de emplear nuestra creatividad e inteligencia para hacer sufrir a los demás.

A Michael Kraftwerk lo conocí en una plazuela del Centro Histórico, una noche en que esperaba a Fanny. Venía con Jacinto Fifa, con guitarras al hombro. Nos alzamos las cejas (ambos de cejas negras y tupidas) y nos despedimos. La siguiente vez que lo vi cantó la canción del bebé muerto y yo caí rendida a sus pies.

A Jacinto Fifa (a quien me dirijo como “El Socio” y quien me llama, a su vez, “La Socia”) lo vi por última vez en casa de conocido bloguero. Tomamos anís, roqueamos muy duro, y nos mofamos de todos cuanto pudimos.

La última vez que vi a Michael Kraftwerk fue en el pasillo de un edificio corporativo, a un lado del café donde su servilleta solía trabajar… el día que fue a cortarme. Me lo dijo en el segundo escalón del último piso, a un minuto de entregar un pedido de cuatro lattes descafeinados con leche light y dos golpecitos de canela. En el momento exacto vino a mi memoria un capítulo clave de Los Simpson, donde la vecina le comunica a Bart que prefiere salir con Jimbo y no con nuestro héroe de cabellera picuda.

Vecina Desalmada: Ya no necesitas esto.

Acto seguido le arranca el corazón a Bart y lo lanza al bote de basura.


(Pausa en la que la autora mirará la escena con desconcierto y nostalgia, pensando que esas relaciones insulsas eran menos complicadas y absurdas. Aunque insulsas).


En fin.

Ya lo había publicado Triquis en su bló, pero lo retomo porque de veras me dio mucha risa. Una risa estúpida acompañada de balbuceos e hipo incontrolabe, pero una risa meritoria de poust. Una risa que me hizo decir: “Jum, pongámoslo”.
“El Tesoro Perdido Ancestral y Diabólico de los Antiguos Mayas”: no sabemos qué tiene que ver Buda, la pirámide de Giza y una cabeza olmeca con los mayas, pero es gracioso. Tampoco por qué escriben heroico con acento, ni cómo es que existe una mancuerna con tanta gente. Pero es gracioso, ¡Alá!, es endemoniadamente gracioso.




P.D. En mi corazón acontece una auténtica telenovela. Si todos tenemos al guionista de nuestra vida, como sostiene otro conocido bloguero, el mío está altamente inspirado en Yolanda Vargas Dulché. Quizá por eso anoche soñé con Eduardo Palomo: no estaba muerto, vestía muy kitsch y me daba un beso larguísimo.

9 de agosto de 2007

Como lo que sucede en mi vida es muy interesante por el momento, me limitaré a escribir sobre un tema neutral: Los Simpson

El martes fuimos a ver Los Simpson. Mi droogie friend ya lo explicó acá y el otro droogie friend se quiso pasar de listo acá (hartos spoilers: no lo lean si no la han visto). Hicimos una oración antes de que empezara: nos tomamos de las manos y elevamos una oración por las dos décadas de fanatismo y devoción ininterrumpidos.

Fue la onda.

Creo, sinceramente, que existe un culto a Los Simpson. Desde la preparatoria yo pertenezco a uno: podíamos perder dos o tres horas continuas repasando los capítulos, recordando personajes, recitando diálogos y haciéndonos pruebas unos a los otros.

Luego nos plagiamos una técnica (que se le ocurrió primero, según creo, a Malnacido) para reconocer a los verdaderos fanáticos de corazón. Consistía en lanzar una frasecita arbitraria en un contexto igualmente arbitrario y esperar la respuesta. El que la contestara correctamente podía ingresar al culto.

¡Plan dental!

.
.
.
.
(acá ustedes dicen "Lisa necesita frenos" e ingresan automáticamente al culto. Luego los bañamos en sangre de cabra, los obligamos a comer una docena de rosquillas y los lanzamos por un precipicio. Bienvenido: es usted un simpsofílico de corazón).

19 de julio de 2007

La familia es lo mejor que tenemos. Seee

Estoy en jaque con mi papá.

Ya sé que, como soy mujer, lo usual sería que estuviera en jaque con mi mamá. Pero no: con ella me llevo de ultra-l
ujo desde que decidimos, hace algunos años, que la adolescencia y la menopausia eran una combinación explosiva y que mejor le bajáramos de agua a nuestros tamales porque la cosa se iba a poner color de hormiga.

Ahora ella me mira mientras me emborracho, me inyecto heroína y le prendo fuego a los mendigos: a lo mucho esb
oza una sonrisa de compasión y luego me da palmaditas en la espalda, lo que demuestra que aprueba mis conductas y hasta se divierte con ellas.

Pero mi papá es otro asunto, Alá
lo sabrá.

Sí, compartimos una afición profundísima: James Bond.

Pero fuera de eso nos la pas
amos peleando como dos pubertos que escuchan a Uff y dibujan corazoncitos en las páginas sueltas de sus cuadernos de secundaria.

La apoteosis de esta guerra fría fue un día en que yo estaba en la cocina y le grité "Guillermooooo" (no cierto: tampoco soy tan Bart, sí le digo papá... o señor... o "hey, tú" o "como te llames, sí lo que sea") y
entonces él vino y se paró en el umbral de la puerta, con su vaso de leche y sus dos conchas en la mano.

-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Papá Pubertoso: ¿Qué pasó?

Su servilleta Pubertosa: Ven. Te voy a decir una cosa.

Papá Pubertoso (alarmado): ¡¿Qué?!

Su servilleta Pubertosa: Oh, tú ven.

Papá Pubertoso (al borde de un ataque de pánico): ¡No! Dime desde aquí.

Su servilleta Pubertosa: No te cisques, ven.

Papá Pubertoso (gritando despavorido y tapándose las orejas y apretando los ojos fuertemente): ¡No! ¡Dímelo desde ahí! ¡No te me acerques!
-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Mi papá me tiene miedo, ¿no es la familia una institución hermosa y encantadora?

O a veces llego y lo encuentro usando MIS cosas: mi compu, mi tele, mi silla, mis Nike Air Walk...

Nada más escucha mi voz chillona en el pasillo y se levanta como un rayo y corre a encerrarse en su cuarto, temblando como una hoja.

Pobrecito, ¿de veras seré tan monstruosa?

Supongo que hemos perdido la costumbre de vivir juntos (los últimos años me las he arreglado viviendo con tipas insoportables y otros entes) y ahora cada quien tiene que marcar su territorio con algo más convincente que orina fresca.

Pero la verdad es que todas mis manías, todas mis neurosis, todas mis obsesiones, todas mis costumbres y todas mis extravagancias las saqué de él. Yo soy su yo femenina. Yo soy mi papá mujer joven. Hablando de lo cual: en su juventud se parecía bastante a Steve Carell. Ahora ya no.


¡Y también comp
artimos otra afición muy importante!


¡Andy Williams!
¡Hermoso, sublime!

16 de julio de 2007

La fiebre amarilla empieza a hacer estragos en mi organismo

Seguí el ejemplo del Escritor de Clóset (parece que cerró su bló, según acabo de ver, lo cual no me hace feliz) y Mi Chica Ye-Ye (¿me juran que es mía? ¿o así es con todos?) y fabriqué mi propio personaje simpsoniano -nótese que no dije libroteca ni mañanana-.



Lo genial es que tengo cabello de Selma Bouvier.


Nota: no he terminado el roleo blogueril, ¿a poco creen que eso era todo? Aún hay hartísimos blogs que son verdaderamente la onda y que no he reseñado con su debido rigor, pero es que también da una flojera que no veas. Pero lo haré, Alá sabe que lo haré.

Actualización: Hoy es mi santo. No se los he dicho nunca, pero mi segundo nombre es bien fenomenal. De hecho son dos palabras, una de ellas una proposición, lo que sin duda es una bendición para una persona que sueña con subjuntivos, gerundios, calificativos, metáforas, sinécdoques, metonimias y otras figuras retóricas.

Es del Carmen.

¡Tadá!