31 de agosto de 2009

Distintas Latitudes


Me gusta hablar de Distintas Latitudes, porque es un proyecto que da caché instantáneo y que surgió como mera iniciativa de Jordy, a la que yo me uní en el ardor del momento: la idea de una revista electrónica con colaboradores hispanoamericanos, sobre temas políticos y sociales, desde la perspectiva joven... sonaba muy bello, muy honorable, muy elevado en palabras.

Sin embargo, del entusiasmo de unos pocos surgió un proyecto muy consolidado. He sido testigo de cómo Jordy le habla a todo mundo de él, de cómo logró reunir un Consejo Editorial fuerte y unido, de cómo ha sufrido para pagarle a programadores, diseñadores y hasta impresores para que la revista viva. Y de ese entusiasmo primigenio hay hoy más de 30 colaborades de 9 países, una infinidad de textos que hablan desde el arte contemporáneo al conflicto de Estado en Honduras, al abril negro de Venezuela y la crisis del agua en México, del crecimiento económico en Brasil a la explotación minera en Chile.

He conocido a personas que con toda justicia puedo calificar de "increíbles", y eso que es un adjetivo que, con otra entonación y sin el
ible, me suena a barrabasada de niña adinerada. Muchos de ellos, personas muy cultas, que me intimidaron ipso facto. Pero la convivencia con ellos ha sido provechosa, estimulante, casi de miedo, porque ha puesto de relieve muchos asuntos que había descuidado en pos de la cultura pop y las fritangas con salsa Valentina: la academia, la escritura rigurosa, la investigación, los pies de página, el correcto citado, la interpretación puntual de los hechos y de los textos. Fue como si regresara a las buenas materias de la universidad, que fueron pocas, y sin compañeros que se sacaran los mocos o jugaran gato mientras alguna eminencia hablara sobre un asunto importante (y sin que yo llegara tarde a absolutamente todas las clases y me dedicara a llenar de dibujitos las últimas hojas de cada cuaderno).

En Distintas Latitudes ya hay o habrá blogueros que aprecio desmedidamente: don Rufián Melancólico, El Nahual, Lear, Defeña Salerosa --ya consíganse
nicks menos vergonzosos de citar--, Luis Gabriel Urquieta y Queque.

La comunidad se hace cada vez más grande, y ese es el punto. Veo apenas la posibilidad de continuar escribiendo de una forma más, digamos,
profesional. No tanto lo que posteo en Mis Textos Serios, sino algo nuevo, algo diferente.

Mi primer texto era sobre la crisis en México, y como tuvo un par de detalles jocosos metidos con calzador, la gente pensó que estuvo bien. La verdad, como bien me dijo alguien que le sabe (monero Hernández), no dice nada básicamente. Es como lo que me recordaban en mi casa cada que sufría una crisis de verborrea: hablas mucho, pero no dices nada.

Aún así:

La crisis en México: conjetura en el aire.

***

Mi segundo texto fue más bien un resumen de mi trabajo de investigación en la universidad, que fue sobre la novela Mapocho, de Nona Fernández, y el papel de la literatura chilena post-dictadura. Naturalmente, es un compilado nada más y tampoco dice mucho, como bien asentaron algunos ácidos lectores.

Mapocho: la novela de transición en Chile

En el tercer número no escribí, porque la crisis climática me es ajena y me produce una auto-vergüenza difícil de definir.

***

En este número escribí sobre los juicios vertidos contra Milan Kundera el año pasado, y su posible
culpabilidad por el crimen de delación.

Me gusta pensar que lo hizo: la verdadera broma de Kundera

(a propósito, creo que tengo una fijación con los dos puntos en un título; creo que le da aire de tratado antropológico/sociológico/serio)

***


Lean la revista, comenten y denle difusión. Casi no digo esta clase de cosas, pero es un proyecto creado con el corazón y otras vísceras; no tiene ánimos de lucro y está dedicado a la difusión de la cultura, el análisis, la reflexión de algo que debería sernos muy caro como jóvenes latinoamericanos, una etiqueta que olvidamos ponernos siempre. Y que es la única que deberíamos tener puesta en todo momento.





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5 comentarios:

ERevank dijo...

jejej la primera ves aqui en est blog ya me dare tiemop para leer a fondo los textos , suena interesante

Ulises Urban dijo...

¡Hola Lilian!

No nos conocemos, pero bueno leyendo el texto me quedo con la boca abierta, esa es la verdad y no es choro.

Yo soy el que diseño el separador de www.distintaslatitudes.net, aparte de ser difusión para la revista te agradezco el que haya aparecido en El Chamuco gracias a ti, porque es mi trabajo y me da gusto que aparezca en una publicación impresa.

¡Muchas gracias!

:)

Defeña salerosa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafael Erre dijo...

Felicidades por todo y porque no se te va ni una :)

Cesar dijo...

Nunca te habías leído tan humilde Lilian, nada mas por eso te mereces todos los fans que tienes, yo me cuento entre ellos, seguiré incondicional aunque no llegues a ser buena escritora.