3 de mayo de 2006

Soy Famosa II


Lo que usted no supo de “Soy Famosa”
(ansiadísima secuela de la esplendorosa viñeta en la que su servilleta relataba la increíble casualidad de haber aparecido en las páginas de La Jornada… aunque si se le piensa un poco -y ustedes están a punto de descubrir la verdad- no hay mucha ciencia matemática en la casualidad).

Procedamos.

Hace tres semanas fui a revelar unas fotografías a un estudio que está localizado a exactos dos metros del cafesucho donde acostumbro servir cafés (Dos Minutos… pero la verdad tardan mucho más… nomás advierto… pa’ que no los timen). La dueña es una tipeja de nombre Amparo que utiliza el café ya mencionado como su oficina personal y lleva a sus clientes, ligues ocasionales (nota de la R.: la “señora” cuenta con más de cincuenta años -fácil- y por lo tanto sus ligues no podían ser más que señorones de cabezas nevadas y manitas pecosas) y empleadas novísimas para cursos exprés. Amparo es una flauta y habla como si fuera una quinceañera en plenitud. Nos cae bastante mal y no es para menos: siempre pide un americano, le da un sorbito y deja que se enfríe en la intemperie… y lo peor es que olvida pagarlo. Su servilleta la atiende todos los días y, pese a la odiada cercanía, el otro día ocurrió la siguiente escena.

Escena 1.
Interior. Día.
Amparo Espiritifláutica: Me das un americano, ¿pero sabes qué? No lo llenes porque no me lo termino.
Lilián CJ: … (asiente con la cabeza).
Amiga Gordita de Amparo Espiritifláutica: Y a mí me traes un capuchino, ¿sí?
Lilián CJ: Sí (ya no asiente)

Más de dos minutos después…

Amparo Espiritifláutica: Ay gracias (mira a Lilián CJ) Oye, mira nomás (mira a Amiga Gordita de Amparo Espiritifláutica). ¡Qué cejas tienes! Están muy negras, muy pobladas…
Lilián CJ (piensa): Imaginen por qué me autonombro CJ…
Amparo Espiritifláutica: Mira nomás…
Amiga Gordita de Amparo Espiritifláutica: Sí, tupidas…
Lilián CJ (en un ataque de elocuencia superlativa… oh sí, elocuentemente): Sí, es… tupida… es tupida…. es tupida…

FIN

Luego, cuando necesité revelar unas horrorosas fotografías para la clase que más me atormenta, fui a su localucho y le dejé mi rollo. Amparo me miró como si estuviera ante una revelación máxima, pero su servilleta pensó que esos ojos babosos eran cosa natural y nada digno de preocuparse.
Amparo Espiritifláutica: Tu lente está roto, le faltan dos tornillos, debes llevarlo al taller que está en Juárez 60… (jerga fotográfica de la que su servilleta no tiene la menor idea). ¿De qué son tus fotos?
CJ: Para la escuela…
Amparo Espiritifláutica: ¿Y cómo llegaste aquí? ¿Cómo descubriste este lugar?
CJ (ora sí que en un ataque de perplejidad máxima): Pues… como estoy aquí al lado…
[Amparo –antes espiritifláutica, ahora francamente Idiota- parece no escuchar lo anterior]
Amparo Idiota: ¿Quién te recomendó este lugar?
CJ: Nadie…
Amparo Idiota: ¿Eres de la UAQ?
CJ: ¿Sí? (ante tanta idiotez su servilleta se sentía de pronto contagiada y no acierta a conectar los cables)
Amparo Idiota: Es que muchos de la UAQ vienen a este lugar recomendados… ¿Tu maestro es –nombre de un Maestro Seguramente Muy Bueno y de Cuyo Nombre No Me Acuerdo-?
CJ: Es que ese debe ser de Artes Visuales...
Amparo Idiota: Ah…

¡YA EXPLÍCALO DE UNA BUENA VEZ! (grita un lector desesperado)

Amparo Idiota:
¿Todavía sigue dando clases Damián Chávez ahí?
CJ (piensa): ¡Ah! Me suena, me suena. He escuchado ese nombre antes. ¿Dónde, dónde? Mmm, para no quedar mal diré que no… eh, sí. Diré que ya no, que ya tenemos a otro.
CJ: No, ya no nos da él.
Amparo Idiota: ¿Cómo se llama tu maestro?
CJ (piensa): Tampoco sé el nombre de ese pedante, lunático, ingenioso, autonombrado Juan Camaney, exótico, ojiazul y extravagante hombre que nos da la clase (se descubre días después que es Ricardo Pelz, ascendencia austriaca según él).
CJ: Pues tampoco me acuerdo …

(MÁS DIÁLOGO INSULSO QUE NO MERECE LA PENA SER DETALLADO)

* Amparo dice que vaya por mis fotos a las 8:15.
* A las 8:15 en punto estoy lista para ir a su localucho cuando la veo entrar al cafesucho.
* La veo con un sobre verde en las manos y pienso que son mis fotos. Me tranquilizo.
* Cuando le llevo su café le pregunto si ya estarán mis fotos.
* La muy idiota me reclama no haber ido antes.
* “No las traigo”, me dice. La muy babosa.
* “Es que no me acordaba que tú eras la del café. Con razón te me hacías conocida. Uy pues no. Me hubieras dicho. Mañana pasas temprano”.
* Maldita vieja desgraciada y encima con memoria de chorlito.

LO QUE APRENDIMOS

Que un tal Damián Chávez daba clases en mi facultad.

ESTA INVESTIGACIÓN VA POR BUEN CAMINO

Un día escribo en el navegador
www.islamediodia.blogspot.com y descubro que el tipo que nos sacó la fotografía era un tal Damián Chávez. Hasta había escrito el nombre antes.
La de memoria de chorlito es otra.
Con razón eligió tan poco famosa facultad.
Con razón tuve la “suerte” de ser la “elegida”.

FIN

***Y ahora saben por qué salí en La Jornada. Su corresponsal queretano daba clases en mi facultad. Tararán tararán***

Y el tipo no es extraño. O sea feo no es, feo no es.

LO QUE TAMBIÉN SE RECORDÓ AL LEER ESE ESCRITO

Que ese día me “volé” una clase (eso ya no se dice desde 1996) para ir al centro y hacer transacción máxima. Confiaría los boletos cancelados del concierto de Interpol a un amigo de un amigo que muy amablemente los cambiaría en las taquillas mismas del Pancracio de los Deportes. Y no llegué a la clase de -mira nomás- “Introducción al Periodismo”. En ese entonces el maestro Efraín no me parecía de mal ver. O sea feo no es, feo no es.

1 comentario:

Quéjome dijo...

Una historia retorcida de un hecho muy simple, buena nota Lilian, esperemos verte más seguido, aunque comprendo la escuela estará demandando mucho.

Saludos !