13 de noviembre de 2007

De por qué la flaquencia extrema es el único resultado de... ser humano

Antes, cuando me subía a la parte trasera de un coche, mi vista se componía más o menos de esto:
El sábado, en la misma posición, lancé un gritito ridículo al observar esto:
¿La razón?
He perdido unos 7 kilos en este año.
Aquí iba contarles una teoría que sostengo respecto a las relaciones. Pero creo que no llega a teoría. Es nomás una opinión sobre nuestros más recónditos y secretos deseos.
Opino que todos los hombres, en algún punto de su existencia, se sienten muy atraídos (y pueden llegar a extremos increíbles) por las lolitas de pacotilla: chavitas bobas cuyo único atributo es estar bien buenas.
Y las mujeres, también en algún momento, nos sentimos atraídas por los patanes machistas que eructan y son groseros, desgraciados e insensibles (o que pretenden serlo por razones aún desconocidas e incomprensibles).
Todo esto está muy bien y uno tarde o temprano lo supera. Bendiciones a quienes nunca llegan a tal grado de iluminación y en cambio se quedan instalados en este círculo vicioso que sólo conlleva oleadas de dolor, autoconmiseración y desdicha.
Yo aquí confieso que ya (¡Gracias Alá!) pasé por ese periodo, y aunque dejó estragos sobre todo visibles en mi apariencia, sigo viva y en posición de ataque. Esto es lo más increíble de todo: a medio camino uno imagina que no va a salir y esa perspectiva resulta todavía más desoladora.
Me apena mucho (¡oh! ¡Castigo divino!) haber perdido un atributo físico que solía ser herencia de familia, pero supongo que es preferible a haber perdido otras cosas.
También es molesto escuchar constantemente comentarios como “¡Estás bien flaca!” con un gesto cercano al asco. Ascoooo.
Pero insisto: prefiero eso.
Quien causó todas estas estupideces ya puede sentirse tranquilo y dejar la culpa que de pronto surgió. No pasa de que me asuste ver que antes rellenaba unos pantaloncitos por todos sus rincones y ahora me cuelguen de manera muy ñanga y vergonzosa.
Esas son las consecuencias por andar haciéndole caso a esos impulsos que ya comenté. Por eso usted, querido y refinado lector, prevenga con una buena dosis de calorías y amor propio… Y entonces sí: a darle vuelo a la hilacha.

O puede simplemente no hacerlo.

Total: los peces en el agua sobran.

9 comentarios:

Damián de Victoria dijo...

"Opino que todos los hombres, en algún punto de su existencia, se sienten muy atraídos (y pueden llegar a extremos increíbles) por las lolitas de pacotilla: chavitas bobas cuyo único atributo es estar bien buenas".

Tienes razón en esta opinión, para ampliarla diré que ese punto de la existencia de los hombres dura únicamente desde el nacimiento hasta el momento de nuestra muerte.

oxidente dijo...

Te apuesto lo que quieras a que no lo has superado y que al primer patán de pacotilla que te mire sudoroso, y en su idioma bisílabo te diga: “me gustas, flaca”, caes.

Por cierto: me gustas, flaca.

Don Rul dijo...

Tas viendo que no tengo tiempo ni de ir al baño (uso una botella de plástico de Coca Light) y aquí me tienes leyendo tus barrabasadas (así decía mi mamá). Eres muy desconsiderada.

A mí me laten las flacas, pero soy demasiado ñoño como para eructar en público.

BuenasChambas dijo...

tienes una amiga que se parezca a Alizee??

ºÉl (Ricardo Árbol) dijo...

Yo toy más gordo y sigo sin interesarme en las lolitas...

Dejémos que el cuerpo agarres su propia forma!

Your Truman Show dijo...

Al0o ! Soy nuevo aquí ... Antes que nada, Felicidades por la creativida ... Estoy seguro que estás acostumbrada a felicitaciones similares.

Que pasa con las mujeres ! pueden pesar 1.465 kg. y aun así se encuentran más kilos, jamás van a sentirse delgadas !

En otro orden de ideas, cual era la receta magica ??? Huele a dinero !

Suerte !!! Cia0o ...

ElMulder dijo...

Dos puntos:

Uno: Baaah el Damián me ganó el comentario.

Dos: ¿o sea que a la siguiente peda si vas? ¿O vas a seguir de nena alegando "incomodidad"?

Lilián dijo...

Damián: Qué feo. Cualquiera pensaría que es nomás una etapa sin mucho futuro. Lo siento por ustedes, hombres.

Oxidente: Lo sé. Tanta manoseada en el Manifest debió rendir algún fruto.

Don Rul: Lo hago a propósito y como un efecto colateral para que los del Once nunca tengan el rating deseado.

BuenasChambas: Errr. No.

Ricardo: Qué bueno. Flacucho no resultas atractivo.

Your Truman Show: Gracias por tus comentarios. Me apenas. Vuelve pronto.

Y, por último:

Muler: Eh. No. Cuando no hay nada qué decirse, no hay nada qué decirse.

Y soy una nena.

rogelio garza dijo...

a mí me sucede lo mismo, todo el mundo me dice: estás bien flaco... y no me molesta, salvo cuando me lo dice una chava con tono de "ni creas que con esos pinches huesos vas a salir conmigo"... me ha fastidiado tanto la gente con este tema, y con la pinche cantaleta de "no estarás enfermo?", que ya me la estoy creyendo. ahora me he propuesto subir de peso, a pesar de que TRAGO como un cerdo, pero QUEMO todo haciendo ejercicio. hace poco me fui a hacer un "check up" que debí hacerme hace ocho años... y el doctor me felicitó porque mi estado de salud física es EXCELENTE en todos los sentidos. en fin, lo único cierto es que la mayoría de los que me dicen que soy un pinche flaco son gorditos, gorditas, marranos y marranas. eso me consuela.