26 de octubre de 2007

El enemigo de toda persona cuerda y normal: entrevistar

No me gusta hacer entrevistas. Ya lo he dicho antes y lo repetiré cuantas veces sea necesario. Todo ese protocolo de fijar la cita, el horario y un lugar determinado… me da urticaria. La charla, que invariablemente comienza restirada y tensa, me produce sentimientos similares a los que experimento cuando estoy tendida en el diván de un dentista y me jurgunea con unas agujas tamaño familiar y entonces puedo sentir cómo la baba se me sale por los costados y no puedo hablar y luzco muy reducida e inverosímil ahí tirada con la boca abierta.

Creo que no es tan terrible, después de todo. No pasa de que un tipo que se apellide Andrade y se maquille un poco los ojos te diga: “soy primo de Sergio: puedo convertirte en una estrella” y luego se ría y tome de su café y a partir de ahí surja un silencio incómodo que te haga pensar que lo dijo quizás no fue una broma realmente.

La otra vez, en un cuaderno que encontré en el estudio de mi señor padre, me encontré una hoja de papel donde estaba la primera entrevista que hice… ¡en la primaria! Era a la directora, una señora obesa muy simpática y muy cristiana que con sutilezas nos hacía sentir muy pecadores, y comprobé que desde entonces tengo el mismo método perdedor: hacer garabatos en el cuaderno a la velocidad de la luz, ¡sachám! Lo malo es que después no puedo descifrar los jeroglíficos y acabo escribiendo muchas sandeces, que por supuesto nunca corrijo y que desde luego significarán en un futuro muy cercano mi ruina periodística.

Prefiero inventar entrevistas. Todos en la carrera lo han hecho alguna vez. Ah: método noble que te salvaguarda del terrible proceso de escribir la maldita, mil veces maldita, versión estenográfica.


Y una foto de eh... Esto:

Los mocos de mi sobrino

10 comentarios:

BuenasChambas dijo...

Primer Comment!! me la pelan! a huevo si, escucharon bien, a huevo!


Suerte en el Manifest guapa ;)

Chef Rouge dijo...

Espero este bueno en manifest, ahora bueno, me gusta mucho tu blog, lo leo hace poco pero me agrada mucho, al igual que tu.
Espero pases a darte un vuelta por mi blog, pa que lo conoscas.

Plaqueta dijo...

Es divertidísimo inventar entrevistas. Quedan más buenas y ni quien te cache. Hasta cuando me pedían el cassetito con la grabación me las inventaba: ponía al Mario a hacerse pasar por "alguien importante".

Semidios dijo...

Manifest? ahi anduve, snif, puto frio, pero interpol estuvo de lujo, saludos!

mike dijo...

Tus fieles lectores tendremos la primicia de tu reseña del Manifest? O tendremos que esperar a que salga en La Mosca? =)

La próxima vez que venga Interpol no te me escapas!! Haré hasta lo imposible para (por fin!!) conocerte en persona...

Malakatonche dijo...

¿Será que andas en pos de quién te enseñe el casi perdido arte de la taquigrafía?

Fuera de eso, creo que lo más sano es tener dos grabadoras: una en la mesa -para que el entrevistado crea que puede censurar - y la otra con el micro pegado al pecho, cual sucio soplón de la Interpol.


Prrrt.

Lilián dijo...

Jajaja. La Plaqueta sí que me comprende. Lo haré más profesionalmente en el futuro, eso sí lo aseguro.

Y sí, querido Malakatonche: ando urgida de clases de taquigrafía. Porque en mecanografía ni quien me gane, noooombre: escribo a la velocidad de la luz. Esto lo estoy escribiendo a la velocidad de la luz. Uh uh, uh, uh, qué rápido escribo. Yeah.

Pero eso no ayuda a la jodidez que implica transcribir. Por eso ya no uso grabadora, porque en verdad me repatea el hígado estar regresando y adelantando porque el pinche tipo no sabe pronunciar ni su nombre. Aggrrr. Confío más en mis notas garabateadas.

Y sí, Mike. Ooorita mismo escribo algo al respecto, jum.

Luis Corral dijo...

Opriman el botón rojo. Algo increíble sucederá.

Lilián dijo...

En efecto. Lucirán muy babas mientras lo oprimen esperando que suceda algo muy increíble.

Pero ah: qué bonito es, el botón.

Bonito.

Luis Frost dijo...

me solidarizo con tu repudio. me caga que los entrevistados no digan exactamente lo que quiero o que no tengan ideas interesantes.
más me caga que nunca he tenido suficiente imaginación para inventar las entrevistas. practicaré la próxima vez que me pidan una.

LF: ¿Cómo te llamas?
Entrevistado: Soy el rey de marte y quiero comer gente.

¿Qué tal? ¿se ve real, no?